04 de agosto del 2020 °C
Busco Novio

QUIERES SALIR CONMIGO? (II)

Renato me volvió a llamar y hablamos como tres horas por teléfono. Repasamos muchos temas: música, libros, películas, hermanos, hermana, horas del día, meses del año, viajes, experiencias y otras palabras que comienzan con esas dos letritas fastidiosas: ex. Yo trato de no mencionar a una persona anterior cuando hablo en presente con alguien, más aun desde que no ha habido ninguno que valga la pena mencionar. Sin embargo, por arte de magia, siempre terminan apareciendo las ex novias, cuando uno menos lo espera, o un más delicado “la chica con la que salía” o “una chica a la que conocí”. Ex significa siempre lo mismo: un lugar en la vida y memoria de alguien que podría ser un posible futuro, que no quiere decir siempre novio, sino agarre, amante, amigo o quién sabe. Pero en una primera, segunda o tercera cita no se oye bien llamar a alguien “ex”, al menos no a mis oídos. Seguir leyendo...

¿QUIERES SALIR CONMIGO?

No es fácil que alguien me guste al primer vistazo, creo que eso tiene que ver con alguna reminiscencia de época escolar en la que yo no me consideraba atractiva para los chicos. Como más de una vez me sentí invisible, y por lo tanto rechazada, en alguna de esas fiestas, discotecas, kermesses o bingos, en las que lo superficial mandaba sobre todo lo demás, me acostumbré a que no me miren y a no mirar. Por eso en la calle, en un bar, en el trabajo, etc. nunca miro a nadie. Observo, sí. Pero no ando viendo si hay alguien por ahí que me puede gustar. Aunque sí me ha pasado, no lo voy a negar. He tenido novios, salido con tipos o mantenido relaciones de amor platónicas con chicos que me parecieron guapos desde la primera vez que los vi y es por un ridículo ritual de torpezas que me doy cuenta de que alguien me gusta mucho. Entonces me vuelvo aún más retraída y mi cuerpo comienza a actuar casi de manera autónoma. Seguir leyendo...

EL NOVIO QUE BUSCO

A propósito de este blog, me han preguntado reiteradas veces cómo es el novio que busco. Yo también me lo he cuestionado innumerables veces y a la única conclusión a la que he llegado es que la repuesta es muy difícil. ¿Por qué? Porque después de algunas separaciones, muy aparte de las condiciones en las que se dio su final –una conversación sensata, una pelea con las subsiguientes secuelas o una verdadera pesadilla hecha realidad, de esas que te hacen jurar “por esta no paso otra vez ni muerta”–, estos trances me han dejado con la certidumbre de lo que no quiero, pero de una forma paradójica lejos de lo que quiero, o de lo que me gustaría. Seguir leyendo...

MI

Desde los años en que mi madre me contaba cuentos al lado de la cama, y luego rezábamos juntas, se me quedó en la memoria esa pequeña oración infantil que comienza con: Seguir leyendo...

HONESTIDAD RECONTRABRUTAL

Después de leer los comentarios de mi último post y de haber conversado con Santiago, pienso que el tema no es él; hace mucho tiempo que no lo es, pero me di cuenta que en efecto tenía algo pendiente con él. Y muy al contrario de lo que algunos de ustedes piensan, no fue una “despedida de soltero” ni nada parecido. Lo que quería era la respuesta a una cuestión muy puntual y que me ha fastidiado no siempre, pero sí de vez en cuando al recordar el pasado, como el dolor sutil pero persistente de un pellejito que te muerdes sin querer, y no pensaba conformarme con una respuesta que no fuese honesta. Seguir leyendo...