03 de agosto del 2020 °C
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Cuando Alicia conoció a Martin

ME DI LA OPORTUNIDAD/ LE DI LA OPORTUNIDAD Si pudiera elegir entre los muchos que he vivido, acabo de colocar el día de hoy en mi top ten personal. A pesar de haber sido un solo día, unas cuantas horas, encontré lo que estaba buscando. Esta tarde llegó el momento de la cita con Martin, así se llama el chico que me esperaba en el techo del museo a las tres en punto. Seguir leyendo...

Te espero en Nueva York

ESTA HISTORIA, ¿CONTINUARÁ?
Tengo un pequeño secreto. Lo he guardado desde hace unos meses y se llama "el chico al que conocí en Nueva York". No había hablado de él porque, como algunos de ustedes saben, hay cosas que me gusta guardar solo para mí, y porque pensé que este breve encuentro a comienzos de la primavera en Manhattan se quedaba ahí. Ahora, un repentino viaje me pone entre la espada de mi ingenuo-romántica ilusión y la, un poco gruesa por estos días, pared de mi razón. Vuelvo voy a Nueva York en unos días, por otros motivos muy lejanos al amor, y la cuestión es ¿lo vuelvo a ver o no? Se preguntarán por qué la gran duda. Aquí viene la respuesta. Seguir leyendo...

No controles

Saliendo con el enemigo Debido a la vaga respuesta del Sr. Anónimo, con quién, después de la cita del terror, la comunicación se fue diluyendo (creo que eso de denominarla “terror” no resultó del todo metafórico) como un Mentos en la boca, decidí aceptar la invitación de un periodista que me había estado rondando desde al año pasado, con la excusa de una entrevista. Todo comenzó la otra noche cuando me lo topé en un ascensor (no había escapatoria), en cinco pisos no se me ocurrió otra excusa para negarme y bueno, la verdad parecía buena gente, de vez en cuando leo que escribe y de pinta, digamos que, aún sin mucha onda, está guapo. Así que dije “sí, quiero”, y como suele suceder en estos casos, caí como corderito en las garras de otro que parecía corderito, pero que pronto reveló su verdadera identidad: el Sr. Control. Y dice así. Seguir leyendo...

Despedida de soltera

¿Y SI LAS COSAS FUERAN AL REVÉS? Hace dos semanas tuve que asistir a una de las últimas torturas de este nuevo siglo (para mí por supuesto): la despedida de soltera. Y no lo digo porque me moleste que alguien se case (al contrario, bien por ellos) sino porque me di cuenta, en una sola noche, cuán diferentes pueden ser para ambos sexos los tan de moda rituales de chau-chau-a-la soltería. La diferencia se puede resumir en una palabra: sexo. Seguir leyendo...

¡Ganamos!

GRACIAS A USTEDES, LECTORES Y BLOGGERS. Un poco tarde, les doy las gracias. La noche del viernes fue especial; y no solo por los premios que ganamos (ustedes queridos lectores y yo: mejor blog personal y segundo blog más votado), sino porque encontré aliento extra para cuando sienta que la timidez o la inseguridad me ganan, cuando me desanime y piense: ¿en qué lío me metí cuando comencé a contar sobre mi vida emocional (y de paso, mi talón de aquiles) en un blog que, no pensé, iba a ser tan público? Pero no me malentiendan, claro que me gusta mi blog; no solo eso, me encanta escribirlo. Seguir leyendo...