A MIS QUERIDOS NOVIOS,
Hoy se cumple un año desde que publiqué mi primer post, bueno, para ser precisos fue el 29 de marzo, pero no importa. Las fechas importantes se celebran, punto; y para mí, este es un día no solo entrañable, sino increíble. ¿Saben por qué? Porque, a pesar de no haber cumplido mi misión de encontrar a esa persona que me ame y a quién amar, he descubierto que, sin buscar, he encontrado un poco y mucho de ella en cada uno de ustedes. Queridos lectores, el único novio que he tenido durante este año son ustedes. Mis queridos novios.
Estuve pensando por varias semanas, qué podía escribir hoy. Y me di cuenta que este blog ha sido una relación que se asemeja a lo que uno vive al lado de una pareja. Con algunos de ustedes nos conocimos desde el primer post, con otros desde el último, con muchos -como suele pasar con un novio/a- nos descubrimos de a pocos. Y aunque sea yo quien escriba y ustedes quienes leen, esta jamás ha sido una relación unilateral. Cada comentario o cada no-comentario ha sido lo que el otro da. Dar es lo mejor cuando uno está con alguien. Dar amor, dar confianza, dar seguridad y entregar honestidad y fidelidad, todo eso que requiere el amor para que sea verdadero. Eso es lo que he recibido de ustedes.

No conozco sus caras, sus nombres verdaderos, dónde viven, si les han roto el corazón alguna vez, si son felices, cómo pasan sus días, el sonido de sus voces, de su risa, sin embargo, a través de sus palabras los he podido ir conociendo y guardándolos en mi cajita de música, esa de la que ya les he hablado, y que en realidad es la metáfora de una parte importante de mi corazón.

Y bueno, ha habido y ha pasado de todo. Hemos discutido, hemos estado de acuerdo y también en unos desacuerdos de la patada. Nos hemos peleado, otros se han ido al spam por ser justamente lo que no quiero de un novio, alguien que me falte el respeto y que hiera de forma gratuita, con pocos de aquellos, hemos logrado amistanos. Con otros y otras, hemos llegado –pienso yo- a entendernos muy bien. Y una de las mejores cosas, ha sido poder aprender. Si nunca lo dije antes, el año pasado fue muy duro para mí y este blog fue una manera de catarsis, de poner en orden mis propios pensamientos, de reflexionar a la fuerza sobre muchos temas, de romper mi silencio habitual para compartir con ustedes, desde anécdotas superficiales hasta grandes temores, experiencias vergonzantes y errores que no quisiera volver a repetir.

Sus comentarios se convirtieron en una presencia constante, en esa compañía que tanto necesitaba. Saber que podía poner el nombre de un usuario y una contraseña y descubrir, al leerlos, que muchos de ustedes habían pasado por lo mismo, que de algún modo de sentían identificados con algo que escribí, que contaron sus propias experiencias, que se desahogaron, que me dieron fuerza cuando la necesité, fue una almohadita –que ahora se ha convertido en un colchón de tres plazas- donde poder apoyarme y seguir delante; así como funciona la vida; de frente, nunca para atrás.

Con ustedes abrí mi corazón de nuevo, es más, lo tengo abierto. Por eso, por todo, les digo gracias. Por haberme hecho recordar cada semana que la bondad existe en muchas personas, que el amor no son cuatro letras muy manoseadas, sino un sentimiento real; por haber estado conmigo y seguir a mi lado; y por haber hecho mi vida más completa, más feliz.

No me queda más que decirles que soplemos esa velita roja que dice “uno” y digamos ¡Feliz Aniversario! Este día es de todos nosotros. Al no poder compartir en la realidad un pedazo de la torta que con mucho cariño hizo mi madre, los invito a darle una mordida imaginaria y a tener un pensamiento bonito, un recuerdo, un sueño, algo que los alegre o que los haga sonreír. Ese es mi pequeño, humilde y sencillo regalo. Les prometo hacer lo mismo. Yo voy a pedir un deseo.

Los quiero.
Su novia,
Ali

Canción para celebrar con la chica de ojos marrones (es decir, yo)
Escucha aquí un extracto de “Brown eyed girl” de Van Morrison

OTRO REGALITO: UNA DE MIS ESCENAS FAVORITAS EN MI HISTORIA PERSONAL DEL CINE