LA SEDUCCIÓN VIENE CON SOUNDTRACK
Después de leer sus comentarios sobre el post anterior y de comprar a sol el “Manual del Pendejo” en un semáforo, me quedé pensando en el personaje del “jugador” y vaya que se aplica a ambos sexos. Hay jugadores y jugadoras. Pero creo que jugador no es solo un sacavueltero y mentiroso profesional, sino una forma un tanto vulgar de llamar a quien utiliza o ha utilizado alguna o muchas veces las reglas, truquitos o conductas especialmente diseñados para ganar en el conocido juego de la seducción. Por lo general, la estrategia es diferente en ambos géneros. Lo que sí es común a ambos es el propósito: conquistar.

Las mujeres jugamos y lo disfrutamos, (que tire la primera piedra la que nunca lo ha hecho) por la simple razón de que, así como a ustedes, a nosotras de vez en cuando, o mejor dicho, cuando nos da la gana (depende de cada una) pasamos un buen rato con uno que nos guste. Trucos no nos faltan.

No sé por qué el recuerdo de alguna noche (día, tarde o madrugada) en la que he salido a la cancha, o mejor dicho, al bar, fiesta o discoteca más cercano, dispuesta a coquetear a discreción, siempre trae a mi mente canciones, esas, por lo general, muy malas que pongo a todo volumen mientras descuelgo el peligroso vestidito negro y me pinto con mi lápiz de labios favorito de la temporada, en este caso, color “velvet teddy” (¿osito de terciopelo? – p.s. ¿quién les pondrá el nombre a los colores del maquillaje?-).

Así que, sin más preámbulos, aquí va mí: cómo ser una jugadora en cinco canciones. Pongan play(er).
Like a virgin (Madonna) ¿Quién no se ha hecho la inocente alguna vez? ¿Quién no ha utilizado la clásica cara de yo-no-fui (ni lo seré jamás, por si acaso) al momento de coquetear? Estirarse el pelo detrás de la oreja mientras lo miras con cara de te quiero-comer-vivo, poner expresión de corderito que recién descubre la pradera, batir las pestañas como si fueran limpiaparabrisas en plena tormenta y mordisquearse el labio superior bien despacito mientras tomas lo que estés tomando, son pocas de las cosas que podemos hacer para dar la falsa idea de que somos unas chicas “decentes”. Pero ojo, ésta la tienes que hacer bien, porque si de inocente no tienes un pelo, los lenguazos que le vas a encajar a la boca de la víctima o las uñas que le clavarás en el cuello te dejarán al descubierto. Para esta técnica hay que ser como Madonna, reina en el arte del quita y pon.

Macho macho man (Village People) ¿Quién no se ha aprovechado del machismo reinante y lo ha utilizado a su favor? Pues todas, o casi. ¿Quién ha hecho sentir al patita en cuestión (o en gestión) como el mismísimo Brad Pitt (adorado por todas y todos los que babean por los rubios), el Rey León, Indiana Jones -bueno, en mi caso puede ser Johnny Depp-, para que se sienta halagado, atrapar su atención y zas! llevártelo a donde te le gana o hacer que te lleve donde tú quieras? Además de recurrir al ego (del otro), puedes reírte de sus no-chistosos chistes, decirle que te gusta su conjunto sin gracia de camisita de cuadros y ese jean sin forma y, el clásico de todos los tiempos, hacerte la chica indefensa que necesita que un escuadrón de testosterona venga en su rescate para recogerle el cigarrito que se le cayó al piso, son tres cosas infalibles para tener bien contento a un macho de los buenos. ¿Saben cómo empecé a salir con Santiago, que antes de ser mi novio, fue mi amigo durante muchos años? Lo había dejado de ver una larga temporada y se apareció en un cumpleaños con pelo largo en la época en la que Calamaro y cualquier melenudo era mi obsesión; así que le dije mirándolo directo a los ojos: qué guapo estás. Dardo de frente al centro de su vanidad. El resto de la historia duró tres años. Lo que me costó después, jugar con fuego.

Like a prayer (Madonna otra vez). La eterna y fiel espera de las Penélope de la pista de baile. Esta fue una clásica mía desde los tiempos en los que se bailaba “lento” en las fiestas de primero de media del colegio, hasta que pasaron dos cosas increíbles. La gente empezó a bailar sola (¡que placer!) y yo crecí. Así que las noches de salida ya no fueron jamás una espera absurda y aburrida para que alguien te “sacara” a bailar. Ahora que desde hace tiempo disfruto de las noches en las que salgo a bailar con mis amigas o con nadie, divirtiéndome como loca con la música, puedo afirmar que es más fácil que un chico que ve que ya la estás pasando bien se te acerque, a uno que te ve con cara de estarle rezando al San Antonio que dejaste en tu ropero. Además, esta canción ideal para poner cara de “azótenme por sexy”.

I´m a bitch (Meredith Brooks). A ver, ¿quién no ha cantado esta canción (casi himno para muchos y muchas) a gritos alguna vez? Yo, yala. La razón no es tan complicada. Una vez salí con mis inseparables amigas a bailar a un bar gay. Pedí una cerveza en la barra y me dieron dos jarras con una cañita rosada cada una. Pensé que la bartender se había equivocado; pero no, me dijo que era ladies night, es decir, 2×1 y que ese era, efectivamente, el tamaño de las cervezas. No había terminado la primera cuando ya empecé a ver doble (veníamos de cenar con unos vinos de por medio), pero hubo algo que hizo que mi sobriedad regresara en una. La más retraída del grupo, a la que no conocía muy bien, se había quitado todo lo que pudo de su atuendo de invierno y bailaba como una desquiciada rodeada de un gran grupo de mujeres, todas coreando: I´m a bitch, I´m a lover (…) I´m a sinner, I´m a saint and do not feel ashamed… Creo resulta más que liberador poder gritar a los cuatro vientos que se es una bitch (así muchas/os no lo sean literalmente) en público, y más en pleno trance del dancing, cuando te sientes la femme fatale de la noche (así seas heterosexual y estés rodeada de mujeres). Creo que no hay cosa más atractiva para los demás que una mujer que se siente tan segura de sí misma.

El embrujo (Grupo 5). Y para los que les gusta la movida tropical, ésta es la más difícil. Bueno, depende. No se trata de concentrarse en uno solo, sino en varios con los que ya conversaste, quizás bailaste, y es momento de pasear como una reina sonriendo a diestra y siniestra, mientras piensas: ¿con cuál me quedo? Yo me he quedado con la boca literalmente abierta al ver como una amiga mía tenía a un montón de moscas vivas embobadas a su alrededor en una fiesta. Entonces le pregunté con ánimo investigador cómo había hecho. Me miró sonriente y me dijo: “te apuesto que otros tantos están ahí detrás tuyo, y ni cuenta te has dado”. Plop. Entonces hice un experimento y empecé a mirar alrededor. No era del todo falso. Una sonrisita por ahí; una mirada coquetona de un pintor que me gusta hace rato por allá; un-te-quiero-comer-en-este-instante, más allá. Miren ustedes, es cuestión de estar alerta. Buena noticia para los que estamos solteros.

Aunque en más de uno de estos rituales, que pueden sonar ridículos pero de los que he sido más de una vez partícipe, pero más que todo una real observadora, he conocido a más de un novio que ha durado muchísimo más que una noche, otras veces, las más recientes he sido, o tratado de ser, yo misma al 100% y he llegado a los mismos resultados. El amor no tiene garantías. Pero terca yo, sigo apostando. Y ustedes, ¿salen a jugar?

CANCIÓN PARA SALIR A JUGAR

PARA TODOS LOS LECTORES Y LECTORES-BLOGGERS UN REGALO HECHO CON MUCHO CARIÑO PARA IR CELEBRANDO NUESTRO DÍA: EL BLOGDAY

Este miercoles 27 a las 9 pm. estaré con Henry Spencer en su habitación en la Pre-fiesta del Blog Day conversando con bloggers y lectores. Habrá pica-pica, serpentina y buena onda.

Gracias a los lectores que votaron por Busco Novio en el concurso 20blogsperuanos. Un beso para cada uno.