08 de agosto del 2020 °C
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La leyenda del chico fácil

EN LA REALIDAD, ¿QUIÉN ES MÁS FÁCIL? Si seguimos la línea del imaginario popular, las mujeres solo tenemos dos opciones: ser una chica “fácil” o ser una chica “de su casa”. Antes de desenrollar la madeja, pienso, ¿esta misma distinción se puede aplicar a los hombres? Es decir, ¿existen los chicos “de su casa” y los chicos “fáciles”? Veamos. Se recuerda al público lector que este post puede ser peligroso para la salud mental de las mentes machistas sin distinción de género. Seguir leyendo...

Ambigüedad vs. Romance

¿EN DÓNDE ESTAMOS EXACTAMENTE? El fin de semana anterior salí dispuesta a confirmar mis supuestas teorías sobre la muerte del romance; de paso era una buena excusa para ver a un grupo de amigas a las que no veía juntas desde hacía un tiempo. Qué mejor lugar que una fiesta. Aunque mi observación participante se limitó a bailar y hablar con gente, no pude evitar confesarles a mis amigas un secreto que tenía por ahí bien guardado. Yo también vivía una historia fácilmente clasificable en el file de las relaciones ambiguas. Después de darme la bienvenida al club “A”, comenzó esa infernal noche. Seguir leyendo...

Sé lo que hicimos la madrugada pasada

BIENVENIDOS A LA NUEVA ERA DEL ANTI-ROMANCE. Malas noticias para nosotros los románticos. Estos últimos días las muertes consecutivas de personajes mediáticos me hicieron pensar en una muerte que ha pasado casi inadvertida. Me refiero a la desaparición de la era del romance. No digo del amor porque, aunque no con la misma inocencia (o inconsciencia), yo sigo creyendo que existe, pero creo que el romanticismo, así como lo conocí yo, ya no existe. Se desvaneció. Desapareció. Se extinguió como los dinosaurios. En el nuevo panorama se alzan dos poderosos oponentes. En un lado de la balanza de la realidad de las relaciones de pareja tenemos, abrazaditos, dándose tiernos piquitos, comiendo del mismo bowl de canchita para microondas mientras miran una película un viernes por la noche a la “pareja en serio” (“novios”, “enamorados”, “mi chico/mi chica”, como quieran llamarles), y en extremo opuesto (probablemente de un bar, fiesta “artie” o discoteca) tenemos armados con lo mejor de su guardarropa, despeinados peinados bien pensados y un par –por no decir un six pack, o dos-- de chelas para ir calentando la cancha, a los dispuestos a “salir a ver qué pasa con sabe dios quién”. Estoy segura de que quienes hacemos que la balanza se estrelle en una de este segundo lado, somos nosotros. Los nuevos solteros. Si quieren comprobarlo, basta salir un sábado por la noche (jueves y viernes también valen). Seguir leyendo...