El Día Internacional de la Mujer acaba de pasar. Recuerdo que antes renegaba diciendo: ¿por qué nosotras tenemos “un” día para celebrar nuestra existencia y los hombres no? Luego me enteré que este día no era la celebración de las mujeres como género en sí, sino que servía de fecha para dar a conocer los avances (o denunciar los retrocesos) logrados contra la discriminación de género. ¿Qué ésta existe en el Perú y con roche? Claro que sí y puede notarse con sólo darle un buen mordisco a una deliciosa y grasosa hamburguesa.A ver, que levante la mano quien no ha cargado con las siguientes culpas en su haber:

- Empujarse una hamburguesa doble con queso, tocino, huevo frito, con toda las salsitas (a mi me encanta hacer un puré de mayonesa, mostaza y ají) y sus buenas papas fritas y Coca Cola Zero, agrandadas, por supuesto. Yo he dicho después de semejante combo las típicas frases, que 1. nos quitar el placer de una comilona que elegimos porque nos dio la gana y 2. nos hacen sentir mal PERO nos reivindican con los demás: mañana empiezo la dieta. Estas son tan variadas como: “mañana empiezo el gimnasio”, “no puedo seguir así”, “voy a terminar hecha un tonel”, “¡ni más!” Mi pregunta es ¿por qué? ¿qué tiene de malo zamparse una buena comida grasienta de ves en cuando? ¿por qué la culpa? ¿acaso un round de comida rápida nos va a alejar de tener los cuerpos de Valeria Mazza, Halle Berry, entre otras? (en mi caso, Kate Moss).

- ¿Quién no se ha dado vueltas frente al espejo con ese mini top sin espalda y o un pantalón apretado y se ha sentido una diosa (para minutos después quitárselo y ponerse el mismo gastado vestido negro, ¿quizás porque “alguien” o nosotras mismas nos podemos sentir una vedette de cuarta, o que estamos muy “gordas” para eso o que fulanito/a puede hacernos un comentario burlón-lengua viperina de culebra acomplejadora?

- ¿A quién no le ha avergonzado haberse hecho una cirugía plástica o rinoplastia, engrapado de estómago, lipoescultura, liposucción, reducción o aumento de busto, levantada de cara, de tetas o de autoestima en la silla de operaciones de algún discreto cirujano plástico?

- Esconderse dentro de ropa bien ancha (tipo carpa de circo) o dentro de tu casa, cual prófugo de guerra, por estar o sentirte “gorda”.

- Haberte agarrado o tirado a tu chico el día que se conocieron e inventar una posterior historia de “amor” tan fantástica como Avatar, contando como fue todo el inexistente proceso del cortejo o “afán”.

- ¿Esconder tu pasado porque para algunos (no todos) los hombres siempre “menos es más”?

- Salir desesperada a reventar la tarjeta de crédito cuando nuestro lado emocional ha sido afectado por alguna de estas causas: partida inesperada del ser amado, partida esperada pero no deseada del ser amado, descubrimiento del matrix del amor, es decir, la realidad paralela de tu novio con otra, entre otras tantas excusas, por no decir MILES.

- El punto anterior puede tener la pequeña desventaja de al mirarnos en el espejo ver: 1. que las Bembos acumuladas por años o haberte cruzado con demasiados renacuajos hijos de su chingada madre han pasado factura 2. que mucha de la ropa está diseñada solo para flacas a las que nunca deja nadie o que en lugar de engordar, adelgazan con la tristeza (yo soy una de ellas, por eso ahora cargo con dos kilos extras de felicidad). Pero hay algo que ni cagando queda bien, y no se trata de ropa. Nada le va a una cara de perrita Lassie abandonada, ropa XS. Una vez bajé casi diez kilos cuando mi novio de toda la vida me dejó. Hoy, con ese estropajo en el pasado y un cuerpo que se alimenta de normalidad, muy lejos de ser Kate Moss, me siento un trillón de veces mejor.

Muchos de estos comportamientos, que muchas veces rozan la neurosis y que nos causan — y mientras persistan los seguirán acrecentando–graves problemas de autoestima, son originados por la misma sociedad doble-moral que produce videos como este.

No me gusta la música de Shakira y menos desde que empezó un proceso de conversión guiada por productores, entrenadores personales, cifras de venta, hacia el matadero. No he seguido su carrera pero al ver este video de casualidad en YouTube me dio curiosidad y un poco de repulsión. Estas tomas promocionales de su nuevo “hit” (La Loba) son una clara imagen, una muy agresiva, de los parámetros arcaicos que reducen a una mujer a un pedazo de carne que se contornea en por los menos 78 posiciones del Kamasutra dentro de una jaula.. ¿Cómo podríamos culpar a cualquiera por considerarla más un animal que una mujer?, ¿cómo podríamos evitar que un hombre se sienta “más que eso”? La señorita Shakira no me parece transgresora ni atrevida, pero sí vulgarona y con la obvia intención de vender más discos con cada palmadita en la vagina. Las verdad, yo prefería a la cachetona de pelo oscuro que se mecía en su columpio en mis días de universidad.

Me considero fan de Madonna, de su música –algunas veces–, de su estilo y de su poder para imponer modas; pero no del cortejo de las malas imitadoras, que piensan que “eso” que vemos en el video de Shakira es “sexy”. Es como un concurso de quién se quita más ropa, quién es más rubia, quién es más flaca. Díganme, ¿esto ayuda a alguien más que no sean las disqueras, los distribuidores de discos, los gimnasios, los tintes y no dudo que a muchos psiquiatras y psicólogos?

Esos estrechos parámetros de supuesta belleza son discriminación. Por lo menos para mí, lo son. Sin restarles la grave importancia que tienen las estadísticas sobre el femicidio y el maltrato de género, no hay que vivir esas experiencias para darnos cuenta que la discriminación de género está más cerca de nuestras vidas de lo que pensamos y muchas veces la ejercemos nosotras mismas. Y no solo se trata de la comida y la ropa, sino de su influencia en nuestras relaciones entre mujeres, con el sexo opuesto y con nosotras mismas. Eso ya pasa de ser superficial a ser esencial.

Repasemos nuestros días hoy. Nos reivindicamos o seguimos estancadas entre viejos parámetros. Seamos superficiales, aprovechemos que eso “nos está permitido” por no ser hombres (una chica que no es superficial no es mujer, dicen algunos/as machistas en tonito de chiste –uno muy malo, por cierto–).

Para vivir en libertad hay que tener el coraje de ser diferentes. A ver si podemos con eso.

(*) Chicos, no se molesten, no es contra ustedes, sino todo lo contrario. Una mujer segura los va a hacer más felices que un remedo de Barbie modelo “novia de día, loba de noche. Total, si hay un Día Internacional de la mujer, regálennos su paciencia.

Natalia Lafourcade y una parodia a la belleza (o a un cierto tipo de belleza).