El amor nos puede volver locos. Lo que nadie nos advierte es en cuál de los tres chiflados nos podemos convertir y qué somos capaces de hacer en un ataque de insanidad emocional. La locura es el coctel molotov de endorfinas y emociones que nos hacen hacer perder un poco la razón y pensar solo en uno mismo. Sin embargo, en lugar de preguntarme si soy Larry, Curley o Moe, creo que sería más apropiado cuestionar el elemento más importante que define una relación: ¿cuánto de mí estoy dispuesta a darte, Johnny? Seguir leyendo...