Caminaba de la mano de Catalina, mi sobrina, en busca de una camisa de jean (jamás se puede tener suficientes) en un centro comercial cuando una mujer a la que yo no conocía me miró como si hubiese visto al diablo en persona. ¿Esa mirada demoniaca ha sido para mí?, dije en voz alta y miré a Cata que estaba totalmente concentrada en darle otra lamida a su chupete. Seré despistada y tengo severos problemas de memoria a corto plazo pero soy buena fisionomista, pero esa noche no puede dormir hasta recordar quién era esa mujer de gesto amargo que me había atravesado, desvestido y quemado en la hoguera de las brujas de una sola mirada. Ajá. Logré recordarlo Era Lady4, la primera mujer que me ha detestado en esta vida. Seguir leyendo...