Según alguna leyenda urbana, nosotras, las mujeres, muchas veces nos volvemos “locas”. Sí, locas, complicadas, alteradas y emocionales. Así, de la nada. Lo dicen tan sueltos de huesos y tan seguido, tanto hombres como las de nuestro mismo género. Traidoras. Ante la más mínima alteración de “cómo se comporta una persona normal””, ¡zas!, aparece ipso facto ese calificativo que nos reduce a una persona trastornada por la falta de sexo. Si alguna mujer es denominada “loca” por sus compañeros de trabajo, estudio, familia, amigos, novios, maridos, amigos de los novios y de los maridos, supuestamente se debe a alguna de las siguientes causas: está con la regla, debe ser el síndrome pre-menstrual, quizás sea una menopausia temprana (a mis dos perritas bóxers el veterinario les diagnosticó lo mismo), la dejó el novio, la dejó el marido, debe estar “depre”, le falta amante, galán o agarre, le falta sexo, le falta un hombre de verdad, en fin, le falta un buen pene que la haga feliz, entre otras pachotadas. Al parecer todas las carencias de la mujer tienen que ver con el sexo.

Veamos al sexo opuesto. Miren la gran diferencia. Los mismos hombres y mujeres, al percibir en un hombre alguna alteración en su conducta no piensan ni dicen que chifló de un día para otro, sino que debe estar pasando por un problema, por un mal momento o que está teniendo un mal día. Esto se traduce así: debe estar estresado, tiene problemas de plata, trabaja como un burro, ¿así quién no se cansa?, cayó la bolsa, quizás le robaron, debe ser su familia, dicen que su mamá ya está en las últimas, ¡cáncer a la próstata!, la diabetes, la calvicie, su próximo viaje a Nebraska.

¿Acaso alguien dice: debe ser una especie de climaterio avanzado, su mujer ya no quiere tener sexo con él porque es aburrido en la cama, nadie quiere tener sexo con él, seguro la tiene chiquita, ya no se le para, ya no le dan bola ni las practicantes, se dio cuenta que no le dan bola las mujeres en general, se ha dado cuenta que en lo que se refiere al amor y al sexo es un fracasado, le falta una mujer con urgencia?

No. Según el juicio popular a las mujeres nos tiene y mantiene locas el sexo, o la falta de, mejor dicho. A los hombres, en cambio, los alteran las cosas realmente importantes de la vida como el trabajo, la carrera, los estudios, los bienes raíces, la salud y la familia.

Pero si seguimos esa lógica, un buen polvo lo soluciona todo en la vida de una mujer. Qué extraño. A mí el tener o no tener chape, sexo, novio o marido no ha sido una condición determinante para tomar las decisiones que he tomado en mi vida, no me ha conseguido ningún trabajo, no me ha hecho decidir cómo, dónde y con quién quiero vivir, qué estudiar, cuán lejos viajar, cómo me visto, qué observo, que quiero.

Sí, me pongo sensible con el síndrome pre menstrual. En esos días me gusta meterme en mi cama en la noche y cocinarme pasta en forma de corbatita con atún y ver una buena película de terror. Eso hago. Pero jamás he salido con un cuchillo a la calle para matar al primero que se me cruce por delante, ni he decidido mudarme a Islandia en el día “uno” de la regla, ni he cambiado mi ambición de ser escritora para convertirme en malabarista en monociclo.

Se dice que los hombres son más prácticos y que usan su lado racional, mientras nosotras usamos el drama, la depre, la verborrea excesiva, la dependencia crónica de tormentos diarios y nuestro popular lado emocional. Conozco muchas excepciones a esta supuesta regla. Hay hombres más complicados y densos que la brea.

Un ex compañero de chamba me contó todos los días de nuestra convivencia laboral, pero absolutamente todos, la misma historia de la ex llamada Sonia que lo había dejado seis meses atrás. Cada mañana le daba un nuevo ángulo y de nuevo iba con el mismo rollo. Empecé a odiar a Sonia sin conocerla y a ponerme el ipod todas las mañanas.

Otro, hacía cinco años quería renunciar y cada vez que lo volvía a ver en su cumpleaños empezaba con lo mismo: quejas, quejas y más quejas; que sí pero no, que quería estudiar otra carrera, que quería vivir en otro país, pero no sabía cuál, que ya se sentía viejo.

Bueno, yo no pienso que los hombres necesiten sexo para resolver sus paltas existenciales, un buen psicoanalista quizás. Pero mis oídos aburridos jamás me han hecho decir: ya olvídate hombre, lo que necesitas es salir y chaparte a alguien.

Somos tan complejas como cualquier otro ser humano, no importa el sexo ni la orientación sexual. Todos tenemos problemas, malos momentos, malos días, malas temporadas o hasta un mal año (o quizás toda una década). Muchos necesitamos hablar de lo que nos ocurre para ver más claro, otros lo procesan en silencio y aunque la procesión vaya por dentro, por fuera no hay una carita feliz, porque simplemente no podemos ser caritas felices todo el tiempo. Qué dolor de mandíbula daría eso.

No por eso somos unas locas complicadas. Eso se llama vivir. Punto. Deberíamos quitarnos ya este prejuicio de nuestras mentes y bocas.

Repito, si un revolcón es la medicina perfecta para que las mujeres dejen de hacer tanto problema y joder con sus rollos, la vida es más fácil de lo que yo pensaba.

El hombre la tiene más tranca. Él sí tiene problemas serios.

Y yo que pensé que estábamos en desventaja…

Una bonita canción para comenzar la semana, de un grupo que no escuchaba hace mucho.