Hubo una vez, un príncipe

Háganme un favor queridas mujeres piñas del mundo, solo para no sentirme tan sola en este instante. Levanten la mano si han conocido a la persona imperfecta más perfecta del mundo para ustedes en el momento menos indicado de su vida. ¿Ya lo hicieron?, ¿hay manos arriba? Ya. Les cuento. Estaba en un matrimonio, al que fui obligada por mis voces internas que tienen la obsesión de repetir: tienes que salir, nadie va a venir a tocar la puerta de tu casa, no te quedes otro fin de semana abrazada a tu control remoto, sácate ese polo viejo... Seguir leyendo...