Foto: Hong Kong International Airport

Foto: Hong Kong International Airport

La primera vez que dormí en un aeropuerto fue en Hong Kong. Tenía una escala de cinco horas y aunque era de noche, quería recorrer la ciudad. Lo malo es que en cuanto quise subirme al tren, que conectaba las terminales con el centro, vi un letrero en chino que jamás entendí así que desistí.

El plan B era buscar una habitación. Pasar la noche en el hotel del aeropuerto salía demasiado caro y salir a uno en los alrededores me demandaba tanto tiempo, que no valía la pena. Así que caminé un poco hasta que encontré una zona con gente descansando en los asientos. Como no tenía sueño, saqué mi celular y me conecté al Internet. El WiFi libre en estas ocasiones es la gloria. Con lo que no contaba era que en territorio chino no había a Facebook, Instagram ni Google. Así que el final de la historia no fue tan feliz.

Básicos de aeropuerto

Años más tarde, y con más experiencia, pasé la noche en el aeropuerto de Barcelona: bien abrazada a mi mochila, con mi casaca como colcha, audífonos que me aislaron del ruido exterior, el despertador programado y un kit de limpieza con cepillo de dientes y pasta dental.

Agregar un antifaz o unos lentes oscuros para evitar que la luz moleste hubiera servido mucho. También, contar con almohadas de viaje, de esas inflables, que no ocupan espacio, pero que te alivian el dolor de cuello.

El lugar ideal

Aunque he visto a viajeros usando bolsas de dormir y hasta colchonetas, algunos nos conformamos con un asiento. Eso sí, el lugar no debe estar ni abarrotado ni muy solitario, por seguridad. Además, sentarse cerca de un toma corriente y llevar adaptador es imprescindible en estos tiempos tecnológicos.

Se dice que las salas de llegadas tienen mejores asientos que las de embarque, así que busca bien el espacio donde planeas descansar. Ojo: estas zonas no son precisamente las más silenciosas debido a las bienvenidas, así que evalúa antes de ubicarte.

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Conectados con el mundo

Como en muchos aeropuertos la conexión WiFi es restringida, te sugiero llevar música, un buen libro y si viajas solo, hacer amigos. Esto último, además de distraerte te ayuda cuando visitas el baño o quieres dejar tu asiento libre para estirar las piernas y volver al rato.

Antojos de noche

Llevar un tomatodo y un snack te puede salvar en medio de la noche. Recuerda que no todos los aeropuertos cuentan con restaurantes que funcionan las 24 horas y que si encuentras alguna máquina de dulces o bebidas, el antojo te puede salir bastante caro.

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Siempre identificado

Tener tu pasaporte y el ticket de vuelo también es básico. El personal de seguridad puede indagar sobre tu presencia en el aeropuerto, a horas en las que no hay movimiento, y debes presentar tus argumentos y los documentos que te avalen.

Viajero informado vale por dos

Antes de viajar, revisa la web de la terminal donde planeas quedarte porque no todos los aeropuertos en el mundo funcionan las 24 horas. También, considera los casilleros o guarda equipajes para dejar tus maletas a buen recaudo. Este servicio no siempre opera todo el día, así que investiga bien.

Por último, si buscas mayor comodidad o llevas varios días de viaje, revisa los precios y horarios de los salones VIP de los aeropuertos. Todos cuentan con asientos cómodos, conexión WiFi, televisores, bebidas y comida libre de costo así como duchas, un bien muy preciado cuando uno lleva volando varios días.

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