En cuanto vi la foto de un mar rosado en Instagram con el hashtag Cartagena, decidí ir a conocerlo. Había llegado a la Ciudad Amurallada la noche previa y aunque en viajes anteriores caminé por sus calles coloridas y fui a las Islas del Rosario, nunca había oído sobre las salinas de Galerazamba, un escenario impresionante que parece producto del Photoshop, pero que es tan real que el propio Carlos Vives lo eligió para grabar uno de sus videos.

Más fotos en Instagram

Más fotos en Instagram

Rumbo al mar rosado de Cartagena

Ni bien abrí los ojos me contacté con Luis Carreño ( 573 102 365-239), un policía de Turismo de Cartagena que una seguidora me recomendó para que me guíe por la ciudad. Después de presentarnos le pregunté sobre cómo llegar al mar rosado: “Está a 40 minutos de la ciudad. La excursión cuesta 140.000 pesos colombianos (o S/146) por persona, e incluye transporte desde tu hotel, una visita al volcán Totuma y el almuerzo en una antigua finca”.

Confirmé sin pensarlo y minutos más tarde estaba en una camioneta con un par de colombianas, un trío de brasileñas, una mexicana, un inglés y una parisina. Todos ansiosos por ver el famoso mar rosado. La joya del departamento de Bolívar que nadie puede perderse en su visita a Cartagena.

Mira el video de mi paso por esta maravilla colombiana, suscríbete en el canal y sígueme en redes para compartir más datos viajeros:

Facebook: www.facebook.com/ChecklistViajero

Instagram: www.instagram.com/checklistviajero

Youtube: www.youtube.com/c/ChecklistViajero

¿Cuándo se ven rosadas?

Tres pozas de cristalización conforman este lugar fabuloso que fue reabierto a inicios de marzo después de dos años de estar paralizado. La comunidad local se encarga de la cosecha de alrededor de 35.000 toneladas de sal marina, que después de procesar, vende en el mercado colombiano e internacional.

Una de las pozas mide 34 hectáreas y luce un rosa intenso. Las otras dos alcanzan las 16 hectáreas, sus aguas son grises y en sus orillas hay montículos de sal recién cosechada. Pero no siempre se ve igual. Entre mayo y julio, las lluvias provocan que el color se diluya hasta agosto y su mejor momento es entre febrero y abril, me explica la guía Katia Gaviria.

Un alga llamada artemia es la responsable del color que deja boquiabiertos a los viajeros, quienes no dudamos ni por un segundo en ingresar a las aguas saladas, tibias y rosas donde no está permitido nadar, pero sí caminar (con zapatos para el agua para evitar daños con los cristales de sal que se forman en el suelo). La experiencia es única.

Pueblo de sal

Galerazamba es un municipio del departamento colombiano de Bolívar, que vive hace más de cien años de la extracción de sal.  Su plaza central está desierta. Solo encontramos un par de columpios empolvados, una biblioteca precaria y al centro, la escultura de la india Catalina, una mujer oriunda que es un icono por ser la intérprete del fundador de Cartagena, Pedro Heredia.

Sus 3.000 pobladores viven de la sal. Extrayendo el mineral o guiando a los viajeros que han comenzado a llegar en masa para ver este espectáculo natural, entre fuertes vientos y el sonido de fondo de las olas.

Volcan Totuma

Aunque muchos se divirtieron en la poza de lodo volcánico, ubicada en la cima del volcán Totuma, para mí lo más impresionante del tour fue el mar rosado al que puedes llegar también por cuenta propia: “tomas un bus de Berlinastur (22.000 pesos colombianos o S/23) hasta Lomita y luego una moto que te lleva hasta las salinas (4.000 pesos colombianos o S/4,20)”. El ingreso cuesta 10.000 pesos colombianos (o S/10) y está abierto de 9 a.m. a 4 p.m.

Mi plan de viaje

Viajé a Cartagena con Viva Air, haciendo escala en Bogotá. El pasaje costó US$ 250 (S/830) y solo pude llevar una mochila. Hace unas semanas, la aerolínea anunció que desde junio volará directo a este destino. Avianca y Latam ya ofrecen vuelos directos.

Me hospedé en el hotel Hilton Cartagena que está ubicado en El Laguito, una zona muy exclusiva y segura donde puedes conocer el lado moderno de la ciudad. Es la cara opuesta a la Ciudad Amurallada, que destaca por sus construcciones coloniales. Allí mas bien, encuentras torres enormes que miran al mar y restaurantes de todo tipo y precio.

Foto: Karla Acuña

Foto: Karla Acuña

Una de las ventajas es que el hotel tiene salida directa a la playa, donde hay tumbonas y camas para los huéspedes. Aunque no es privada, porque todas las playas en este destino son públicas, no te sientes invadido por muchos comerciantes. Además, accedes a dos piscinas para adultos y una para niños que funcionan hasta las ocho de la noche.

La tarifa incluye desayuno bufete, donde puedes probar smoothies con frutas típicas o las que te provoquen. Además, encuentras algunos platos típicos colombianos como las arepas, caldos de pescado y más. Aunque no ofrecen planes con servicio todo incluido, puedes contratar un paquete con desayunos y almuerzos o cenas. En el Hilton Cartagena funciona una pizzería a partir de las cinco de la tarde y un bar por los que vale la pena pasar.

Ahora que sabes de la existencia de este mar rosado y que tienes todas las pistas para llegar, solo me queda preguntarte: ¿Y Cartagena pa’ cuando?