26 de octubre del 2020 °C
Cinco continentes

Mi Estambul

Mi Estambul

Hay varias maneras de llegar al centro de Estambul (o a uno de los centros) desde el aeropuerto de Ataturk. Desde luego, la más rápida es por metro para evitar el terrible tráfico de la ciudad. Pero a aquellos que van a Estambul por la primera vez les recomiendo tomar un autobús o un taxi. De esta manera tendrán una primera vista de esta magnífica ciudad desde la ventana del vehículo con el mar de Marmara a la derecha y el paisaje urbano interrumpido por minaretes y cúpulas a la izquierda. ¡Es inolvidable! Es difícil decir cuál es mi ciudad preferida porque hay muchas opciones, pero Estambul está definitivamente entre las cinco primeras. He tenido el placer de visitarla seis veces y sé que continuaré yendo. Además tengo dos buenos amigos allá: Marhaba Korkut y Deniz. En esta ciudad se pueden ver vestigios de todos los siglos de la ocupación humana: muros romanos, iglesias bizantinas, bazares otomanos, edificios art deco y altísimos rascacielos. Seguir leyendo...

Mi primera vez en la India (Parte I)

Mi primera vez en la India (Parte I)

Hace diez años pisé por primera vez la India. Hacía ya varios años que quería hacer ese viaje pero razones laborales (trabajaba en EE,UU, y solo contaba con 10 días de vacaciones por año) me impedían concretar ese sueño. En diciembre del 2002 partí de Estados Unidos hacia París para hacer un intercambio académico dentro de mi maestría. Aproveché las vacaciones navideñas (y un poco más) para ir a la India. Aterricé en París, donde me dirigí a la casa de la tía de un compañero francés de maestría que me dicho que podía dejar mis pertenencias ahí durante el viaje. Al final terminé durmiendo en el sofá de la tía. Un hospedaje gratuito en París cuando uno es estudiante se agradece. Probablemente nunca leerá estas líneas, señora, pero muchas gracias por su hospitalidad. Al día siguiente tomé un vuelo en Air India rumbo a Delhi. Al principio viajaría algunos días solo hasta encontrarme con un compañero de estudios en Bombay, y l uego ya nos encontraríamos con otro compañero de maestría en Agra. Seguir leyendo...

Gente del mundo

Gente del mundo

Si bien la Navidad es una fiesta originalmente cristiana, hoy en día es celebrada igualmente por gente de todo tipo de creencias por diferentes motivos, como intercambiar regalos, reunirse con la familia o reflexionar sobre el estado de la humanidad y nuestro lugar en él. Creo que independientemente de nuestra filosofía personal, es bueno rescatar el mensaje navideño que representa paz, amor y armonía. Pensando en este mensaje les presento a diez personas de orígenes diversos que he fotografiado en diferentes lugares del mundo y que, a pesar de sus diferencias, sienten los mismos sentimientos de amor, miedo, hambre, sueños, alegrías y penas que nosotros. Aprovecho también estas líneas para desearles unas felices fiestas a mis amigos y lectores, sean ellos agnósticos, animistas, ateos, baha’is, budistas, católicos, hinduistas, jainistas, judíos, mormones, musulmanes, ortodoxos, pastaferistas, protestantes o testigos de Jehová. En resumen: ¡humanos! Fotografié a este niño en el mercado semanal de los Dorzé en la localidad de Chencha, en el sur de Etiopía. Tengo esta foto colgada en la sala de mi casa y siempre despierta comentarios de las visitas. El colorido atuendo resulta curioso para los que ven la foto. Lo que lleva el niño es en realidad una frazada con la que se envuelve para protegerse del frío. Chencha está situado a 1.800 msnm y una casaca o chaqueta es un inabordable artículo de lujo para él y para una gran parte de la población del país. Seguir leyendo...

Viajar a Rusia

Viajar a Rusia

Recuerdo que en 1982, cuando estaba en segundo grado, la maestra nos habló del peligro que corría la humanidad a causa de la posibilidad de una guerra nuclear porque los “malos” de los soviéticos estaban enfrentados contra los buenos de los estadounidenses. Esa charla me inspiró un par de pesadillas donde bombas atómicas caían en Lima y mi familia se pulverizaba. No sé si ese era necesariamente el tipo de lección que se debería dar a niños de 7 años, pero bueno, ese es otro tema. Lo cierto es que para alguien que pasó su niñez durante el final de la Guerra Fría, Rusia más que un país resulta un mito. Más de una vez escuché que algún amigo de mis padres comentaba que conocía a alguien que había ido a Rusia por algún motivo oficial. - ¡Que tienes a alguien asignado que te sigue como un sabueso por todos lados dónde vas! - ¡Que no puedes hablar libremente con la gente! - ¡Que no hay nada en las tiendas! - Este tipo de expresiones no hacía más que aumentar mi fascinación. La idea de que hay un país, un mundo paralelo al nuestro donde todo es tan diferente. La caída del muro de Berlín agregó aun más mitos: Infraestructuras en decadencia, choques sociales, mafia, delincuencia, prostitución, nuevos ricos. Tantos mitos alimentados por películas de la época como “El Santo” y “Goldeneye”. Seguir leyendo...