Durante un viaje a Vietnam que hice el pasado mes de diciembre decidí darme una escapada relámpago de cuatro días a la vecina Camboya, principalmente para visitar Angkor Wat. Esto equivale a hacer un viaje al Perú desde Bolivia solamente para ir a Machu Picchu. Camboya bien vale la pena un viaje más largo, pero me resultaba una pena estar en el vecindario y no visitar Angkor.


Compramos dos boletos para un servicio de bus turístico desde Ho Chi Minh hasta Phnom Penh con Sinh Tourist, una de las principales empresas turísticas de Vietnam. El trayecto de siete horas nos costó 430 Dong (US$9). Había investigado que podía obtener la visa para Camboya en la frontera por US$20 y que era necesario entregar una foto tamaño pasaporte. La señorita del Sinh Tourist me confirmó el costo de la visa.
Son las 6:30 a.m. Poco después de entrar en el autobús, un empleado bastante antipático comienza a pedirle a los pasajeros que le den los pasaportes y 25 dólares para el trámite de la visa.
- ¿No eran 20 dólares? – le pregunté.
- El precio ha subido – me respondió.
Como no teníamos los diez dólares que faltaban le dimos el equivalente en dong a una tasa más cara de lo normal.

Finalmente llegamos a la frontera. ¡Que obsesión que tienen por Angkor Wat en este país! Está en la bandera y en los billetes. La cerveza nacional se llama Angkor y la aerolínea también. A veces se puede medir la poca autoestima de un pueblo cuando éste glorifica de forma exagerada su pasado.
Los cuarenta pasajeros bajamos del bus y nos sentamos en una esquina a llenar un formulario y a esperar. Poco a poco nos fueron llamando para recuperar nuestros pasaportes con la visa. Ni siquiera tuvimos que toparnos cara a cara con un agente de migraciones. Nos fijamos que en un letrero exterior decía claramente: Visa US$20. Una vez que estaban todos los pasajeros, el bus nos dejó en una cafetería a unos metros de ahí para comer algo.

En la cafetería una pareja de alemanes nos contaba cómo ellos no dieron su pasaporte al fulano del bus, hicieron su trámite ellos mismos y terminaron pagando solamente 20 dólares, a pesar de que el fulano y los funcionarios les pusieron trabas para hacerlo.
Encaré al tipo del bus -que estaba fumándose un cigarrillo tranquilamente- y le pregunté por qué habíamos pagado 5 dólares más de lo marcado. Cuando se dio cuenta que las tres o cuatro explicaciones que nos estaba dando no funcionaban, nos dijo que era una coima que pedían los guardias fronterizos para agilizar el trámite y pasar más rápido. Que si queríamos podíamos ir a reclamarles a ellos y se ofreció de mala gana a ir con nosotros.

Tuve mis dudas de ir o no a reclamar nuestro dinero a las autoridades corruptas de un país que recién había pisado hacía unos minutos. El puesto exterior de inmigración estaba sin clientes. Nos hicieron rellenar un formulario mucho más largo que el que habíamos llenado en la oficina y además insistieron que les diéramos una foto de identidad (lo cual no nos habían pedido antes).
Increíblemente, diez minutos después vino otra persona a entregarme la cantidad de dong exacta que le habíamos pagado extra al tipo del bus. No lo podía creer. ¡Me habían reembolsado una coima! Ojala fuera así de fácil poder hacer un reclamo ante cualquier autoridad corrupta.

Estamos más que seguros que el tipo del bus ha creado este sistema para ganarse su platita extra. Si cada uno de los cuarenta pasajeros paga 5 dólares de más, son 200 dólares por viaje a dividir entre unas tres personas (el del bus y dos agentes de inmigración). 70 dólares al día en un país donde el sueldo mínimo es 80 dólares al mes no está nada mal. Estoy seguro de que fue tan fácil reclamar por el hecho de que preferían devolvernos el dinero solo a nosotros dos sin mayor aspaviento y no tener que explicar por qué el autobús se retrasa.

En unas semanas podría estar expuesto a una situación similar. Se supone que cruzar las fronteras entre El Salvador, Guatemala y Honduras es gratuito, pero he leído que las autoridades te piden un “impuesto de salida” de un par de dólares. Tendré que evaluar si vale la pena quejarme y arriesgar horas de demora o pagar y contribuir a la corruptela local. Ya les contaré.

¿Ustedes han tenido que lidiar con personas corruptas durante sus viajes?