Hace algunas semanas publiqué una entrada describiendo la pequeña estafa perpetrada conjuntamente por un empleado de una empresa de transportes turísticos y oficiales de migración camboyanos para cobrarles cinco dólares más de lo debido a los turistas al momento de tramitar la visa en la frontera. Como me lo señalaron algunos comentaristas, no es justo que lo único que haya escrito sobre Camboya haya sido esta experiencia. El reino de Camboya, sus monumentos y sus simpáticos habitantes merecen mucho más y hoy les hablaré de un lugar mítico al que todo viajero debería aspirar visitar por lo menos una vez en su vida: el complejo de Angkor.

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Supe de la existencia de Angkor gracias a un número de la revista “National Geographic” de 1982 consagrado a los templos y fotografiado por mi ídolo Steve McCurry. Tenía 7 años y recuerdo haber ojeado la revista durante un viaje a Huaraz y a Chavín con mi padre y mi hermano. En esa época, Camboya estaba sumida en una guerra entre el sanguinario régimen del Khmer Rojo y el ejército vietnamita. El régimen de Pol Pot y el Khmer Rojo implementaron una política de refundación nacional basada en vaciar las ciudades y asesinar a todo aquel que fuera considerado burgués, para construir una república campesina. El resultado fue uno de los peores genocidios de la historia: casi 2 millones de muertos, o sea el 20% de la población del país.

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Felizmente, hoy Camboya ha despertado de esa pesadilla. El año pasado 3,5 millones de turistas visitaron el país y una buena parte de ellos pasa por Siem Reap, que quiere decir “Siam Vencido” (refiriéndose a una antigua batalla contra la actual Tailandia). Siem Reap es la segunda ciudad del país y la base para visitar Angkor. Aquí hay hoteles para todos los gustos y bolsillos, aunque no es necesario gastar más de 10 dólares por persona para tener un alojamiento cómodo y decente. La ciudad entera está volcada hacia el turismo.

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Hay restaurantes representando la gastronomía de casi todo el mundo, aunque falta la nuestra. (Quizás abrir un restaurante peruano llamado Angkor-Machu Picchu en el centro de Siem Reap podría ser un buen negocio. Tomen nota) Bares, discotecas, masajes, acuarios con peces que te comen directamente el pellejo de los pies… en fin, de todo para que el turista pueda airearse de su saturación arqueológica haciendo otras actividades.

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¿Cómo encarar la visita de un sitio arqueológico tan grande, de 400km2? La entrada cuesta 20 dólares por un día, 40 dólares por tres días y 60 dólares por 7 días. Si compras tus entradas para el sitio arqueológico a las 4:30 p.m. te dejan ingresar a ver el atardecer sin descontarte un día de tu entrada. Al comprar tu boleto te toman una foto que figurará en él para identificarte como su titular. Un día me parece muy poco, tres días (y un atardecer gratuito) está bien, y siete días te permitirán descubrir cada rincón y poder volver a los lugares que te gustan cuando hay un menor flujo de turistas.

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Una buena estrategia es visitar Angkor Wat (el templo más emblemático) durante el primer atardecer. Al día siguiente abordar un Tuk Tuk por un día para poder visitar los lugares más remotos.

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Los templos de East Mebon y East Banteay Srei, ubicados a 25 km de la zona principal de Angkor son ideales para visitarlos al amanecer.

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De ahí se puede visitar el complejo de Preah Khan, parcialmente cubierto por la vegetación y situado algunos kilómetros al noreste de Angkor.

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Preah Khan cuenta con bellos relieves esculpidos en la piedra. El templo es usado aun por fieles budistas para la plegaria y la contemplación.

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De Preah Khan se puede ir a explorar parte del enorme complejo de Angkor Thom. Aquí se encuentran varios comedores donde uno puede probar platos sencillos a precios un poco inflados.

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Una vez hecho el gran tour, creo que la mejor manera de visitar las ruinas es en bicicleta. Angkor Wat se encuentra a unos 7 kilómetros de Siem Reap (una media hora en bicicleta). Una vez allá, resulta cómodo poder moverte a tu ritmo sin conductores de Tuk Tuk o taxistas que te apuren.

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Se impone una visita de Angkor Wat, el templo principal, al amanecer. Angkor Wat está rodeado de una fosa artificial. En su interior se pueden apreciar murales de piedra dentro de galerías cubiertas.

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Los relieves murales, cuentan la historia de los Khmer y describen hechos históricos como batallas.

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Resultan también impresionantes los llamados “templos montaña”.

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Entre las 7 y las 8 de la mañana los turistas se van en mancha de Angkor Wat para ir a visitar otros templos y uno puede disfrutar del templo con mayor tranquilidad. Vale la pena.

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La ventaja de quedarse varios días es la de poder observar el comportamiento de los demás turistas y reservar por lo menos un día para visitar los monumentos en contra del flujo turístico. Por ejemplo, visitar el templo de Ta Promh al amanecer te garantiza tenerlo prácticamente para ti solo.

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El templo de Ta Promh es uno de los más impresionantes, por el hecho de estar totalmente cubierto por la vegetación, mostrando la simbiosis entre el genio del hombre y la exuberancia de la naturaleza. Aquí se filmó la película “Tomb Raider”.

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Entre tanta maravilla, resulta difícil escoger un templo favorito. Me impresionó mucho el templo de Bayón, cuyas torres están adornadas de enormes caras en cada una de sus cuatro fachadas, tanto así que volví dos veces para volver a captar la mirada de estos gigantes de piedra. Al no ser un templo popular con las masas durante la puesta de sol, lo tuve prácticamente solo para mí. ¡Inolvidable!

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P.D.: Muchísimas gracias a todos por sus buenas vibras enviadas a raíz de mi exposición fotográfica en Alemania. La inauguración salió muy bonita y ya he vendido algunas fotos. Si alguien pasa por el sur de Alemania, la exposición se llevará a cabo hasta el 8 de octubre. La dirección es Galerie Dalmau – Bachgasse 24 – 72070 Tübingen, Alemania. A ver si en un futuro cercano puedo concretar una exposición en Lima. Si alguien tiene alguna pista no dude en contactarme.