Todo el mundo conoce Nueva York aunque nunca haya estado ahí. Es imposible no hacerlo. Si nos ponemos a contar las series o películas cuyas tramas ocurren en la Gran Manzana, podemos hablar de la cuarta parte como mínimo. Por eso esta ciudad nos resulta tan familiar como nuestro propio barrio, ya que nos paseamos por ella casi a diario desde el sofá de nuestra sala. Sin embargo, ninguna de las escenas televisivas que hayamos visto se compara con la sensación de estar en el medio de todos esos enormes rascacielos y tanta gente, sintiéndote tan insignificante. Si es la primera vez que vas a Nueva York, vas a tener un itinerario muy apretado: Estatua de la Libertad, Empire State, Central Park, Times Square, Broadway, Wall Street, la sede de la ONU y más. Lo bueno de volver una y otra vez es de dejar de un lado el itinerario turístico y descubrir sus barrios, su diversidad, su lado humano.

Ocho millones de personas viven en Nueva York, que comprende cinco distritos: Manhattan, Brooklyn, Queens, The Bronx y Staten Island. Si se suman los habitantes de las ciudades vecinas, incluyendo partes de Nueva Jersey y de Connecticut, el área metropolitana supera los 20 millones.

En el centro se encuentra Manhattan, donde se concentran algunos de los edificios más grandes del mundo y la mayor parte de la actividad cultural. Un millón seiscientos mil personas viven en esta isla de solo 60 km2. A estas se le suman tres millones más que vienen para trabajar, estudiar o pasear. Es difícil no sentirse como una hormiga mientras uno camina entre semejantes multitudes. Sin embargo resulta interesante observar a la gente a nivel individual para sentirse menos perdido.

Están los turistas que caminan distraídamente observando los edificios e ignorando a los peatones más apurados.

Está el prototipo de yuppie urbano atareado que trabaja en banca, seguros o publicidad.

Pero incluso los yuppies tienen que distraerse. Delante de la mismísima Bolsa de Valores se había organizado un partido de básquet entre los brokers.

Los domingos, los habitantes del barrio de Harlem se arreglan para asistir a una de sus numerosas iglesias.


Adentro de ellas reinan la música góspel y la energía. Una experiencia que vale la pena.

Vándalos o artistas, según a quién se le pregunte, dejan su marca personal en los muros de la ciudad.

Desde los parques del distrito de Brooklyn se puede encontrar un poco de paz y un momento romántico.

Alejándose solo algunas manzanas del centro del barrio de Williamsburg en Brooklyn se entra a otro mundo. Aquí predominan las familias judías jasídicas, que siguen una versión muy literal del judaísmo. Sus habitantes practican una estricta separación entre hombres y mujeres y se visten como lo hacían sus ancestros en Europa Oriental hace 300 años.

A solo veinte kilómetros de ahí, en el balneario popular de Coney Island, hay gente de todas las edades y orígenes, como esta colorida pareja…

o este padre latino caminando por el malecón con su hijo.

Esta pareja tomaba una pausa en el medio del transitado Columbus Circle. La ciudad de Nueva York es una de las urbes más abiertas y progresistas del planeta y ha sido una de las ciudades pioneras en avanzar los derechos de los gays.

Esta pareja pasaba un momento romántico mientras escuchaba a un violinista en el High Line, un jardín colgado sobre varios kilómetros de una antigua vía de tren.

Un buen lugar para observar gente es uno de los numerosos “diners” o restaurantes tradicionales de comida rápida.

En casi todas las manzanas de Manhattan se encuentran puestos de venta de flores.

A diferencia de la mayor parte de ciudades estadounidenses, en Nueva York el carro no es rey, y encontrar un espacio de estacionamiento legal es difícil y muy caro.

La tercera parte de los neoyorkinos son de origen hispano. Los dominicanos y puertorriqueños se disputan el título de la comunidad latina más numerosa.

Los agentes de la NYPD son algunos de los personajes más emblemáticos de la ciudad.

La famosa plaza de Times Square se ha transformado en los últimos 20 años y ha pasado de ser un lugar lleno de tiendas eróticas y prostitución a una vitrina del comercialismo “family friendly”.


Otro de los personajes icónicos de la ciudad es el taxista malcriado.

Durante todo el año se realizan múltiples desfiles y celebraciones. Aquí participantes del desfile de Pascua esperan el metro para volver a casa.

Sean personas comunes y corrientes…

…o famosos pasando desapercibidos, son los neoyorquinos los que le dan el carácter a su ciudad.

Pero por supuesto, una de las mejores razones para ir a Nueva York es la de visitar a los familiares o amigos que casi todo el mundo tiene allá. Este año he tenido la oportunidad de visitar Nueva York dos veces y de ver a mis queridos amigos Samer, Rami, Andrea, Sullian y Erika.

¿Ustedes conocen Nueva York? Cuéntenme sus experiencias y sus impresiones. ¿Tienen amigos o conocidos por allá?

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