A no ser que se vaya a Cuba únicamente para tumbarse en la playa en total autarcía, Cuba es un destino que inspira pasiones y sentimientos encontrados en los viajeros.  Seguramente que estas pasiones surgen del hecho que resulta difícil explorar Cuba sin confrontarse a dos temas polémicos, la política y el sexo.  Como han pasado ya 10 años desde mi viaje, esta entrada es una crónica de lo que fue y no necesariamente de lo que es, por lo que aprecio todos sus comentarios si han viajado recientemente o viajaran en el futuro a Cuba para que me cuenten que ha cambiado y que sigue igual.  Pensaba escribir esta entrada desde que comencé Cinco Continentes hace tres años.  Sabía que algún día iba a hacerla, pero por varias razones siempre la he ido posponiendo.  Como viajé a Cuba hace ya hace diez años y las reglas de vida y de viaje en Cuba han cambiado varias veces, desde el 2004, me temía que esta entrada resultaría obsoleta.  También está el hecho de que cuando fui a Cuba no tenía una cámara digital y no estoy muy contento con el resultado general de mis fotos.  Sin embargo, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre E.E.U.U y Cuba me han animado a finalmente escribir esta entrada.

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Casas particulares legales

A partir de 1997, el gobierno abrió la posibilidad a familias particulares de alquilar a turistas un máximo de dos habitaciones por vivienda.  Esta medida era supuestamente temporal para compensar por la escasez de cuartos de hotel en la isla mientras el gobierno construía más hoteles.  Según me comentaron diferentes familias con las que me hospedé, una familia tenía que pagar un impuesto fijo de 200 USD por mes por cada habitación alquilada a extranjeros pudiendo alquilar un máximo de dos habitaciones por vivienda.  Este impuesto debía ser pagado sin falta todos los meses aunque la familia no hubiese recibido turistas.  El no pagar ésta licencia podría resultar en la confiscación de la vivienda.  Los cargos no terminan ahí.  Los 200 USD al mes eran por el uso exclusivo de la habitación y los turistas no tenían derecho a estar en otras habitaciones de la vivienda como la sala, salvo si el dueño de casa pagaba un impuesto mensual adicional.  Para tener el derecho de poner el  triangulo azul en la puerta para anunciar que en la casa se alquilan cuartos era necesario pagar 75 USD adicionales por mes.  Igualmente, las casas particulares no tenían derecho a servir comida a sus clientes si no pagaban una licencia mensual de 300 USD.   Toda esta información la obtuve de los diferentes caseros que tuve, pero no pude corroborarlas en ningún otro lado.

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Y casas particulares ilegales

Dormir en una casa particular legal no era ninguna ganga en lo que se refiere a un alojamiento básico en un país del tercer mundo (salvo si se compara con el costo de dormir en un hotel Cubano).  Una habitación costaba a partir de 35 USD en la Habana y a partir de 25 USD en provincias, aunque llegué a negociar rebajas de unos 10 USD la noche.  Sin embargo hay alternativas.  La primera vez que me quedé en una casa ilegal fue en el pequeño pueblo colonial de Jibara.  Como las dos casas legales del pueblo estaban ocupadas, algunos vecinos me pusieron en contacto con una familia que me alojó en uno de sus cuartos por solo 8 USD la noche.  Dado que la familia en cuestión no tenía licencia, me suplicó guardar la máxima discreción al respecto; ya que si bien yo, en tanto que turista, solo arriesgaba una multa y la expulsión del país, la familia arriesgaba mucho más.  La diferencia de nivel de vida entre esa familia y las otras,  que tenían un flujo constante de dólares era abismal.  En la Habana bajo otras circunstancias conocí a una joven pareja viviendo una vida de relativa de lujo en el barrio del Vedado.  Bastó una sutil sugerencia de mi parte para que me invitaran a ocupar uno de los dormitorios de su departamento por la módica suma de 12 USD la noche.

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Cuestiones de política

Resulta imposible viajar a Cuba y escaparse de la política,  a no ser que uno limite su viaje a tirarse a la playa en un resort cerrado como Varadero.  La política y la ideología se respiran por doquier.  Primer shock: la ausencia total de publicidad comercial, que si bien suele resultar siendo polución visual, en algunos casos resulta útil para esconder la desnudez material  de los muros y edificios que cubre.  En Cuba la publicidad se limitaba a eslóganes políticos glorificando los logros de la revolución o salmos exhortando al patriotismo nacional.  Los turistas no playeros suelen llegar con sus preconcepciones sobre la isla.  Idealistas europeos o latinoamericanos  llegan en busca del paraíso socialista del Caribe, mientras que fervientes creyentes en las virtudes del mercado llegan buscando pruebas que confirmen sus convicciones.  Tengo la impresión de que los cubanos al conocerte tratan de evaluar cuáles son tus inclinaciones ideológicas para así darte el discurso que más quieras escuchar, lo cual ellos explotarán de todas las formas posibles para poder sacar algún beneficio económico.

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Algo que me sorprendió fue la aparente franqueza y humor, con la que te hablan los cubanos contándote sus penurias cotidianas  y hasta criticando al régimen, cerciorándose claro está, de que nadie más les esté oyendo.  Muchas de estas conversaciones fueron algunas de las experiencias más memorables del viaje.  Le pregunté a un joven quien maldecía a Fidel mientras se pavoneaba de ser sacerdote santero, el por qué no le echaban una maldición a Fidel para deshacerse de el a lo que me respondió:

- Chico, y tu quién crees que es el santo más grande de todos?   Si Fidel hizo una gran ceremonia en África donde se consagró como santo bañándose en la sangre de tres elefantes.

Me reí y le comenté a mi amigo –  Fidel es un genio y cultiva su aura de invencibilidad desde todos los frentes.-

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Es cierto, que Cuba va mucho más allá de la política.  Cuba es el maravilloso museo arquitectónico al aire libre que es la ciudad de la Habana justamente porque ha escapado la construcción desenfrenada durante las últimas cinco décadas.  Cuba cuenta con playas envidiables y con maravillas naturales como el Valle de Viñales.  Pero creo que lo que hace que Cuba sea un destino verdaderamente único, es justamente el contexto político y económico que afecta al país y a sus habitantes con manifestaciones tan particularmente cubanas como el jineterismo y el invento, sobre las cuales les contaré en la próxima entrada.

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Me gustaría mucho que me compartan sus comentarios y opiniones en el blog sobretodo si han viajado a Cuba recientemente.  ¿Están de acuerdo con mis apreciaciones?  ¿Qué percepciones tuvieron ustedes en su contacto con Cuba o los cubanos?  Saludos.

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