Foto: Archivo Histórico de El Comercio

‘Pachá’ es alguien que existe. Al invocarlo estamos mencionando un vocablo de la historia antigua en el pueblo otomano que sugiere a un guerrero de estirpe calificada y dueño absoluto de un territorio; invencible, inmejorable.

‘Pachá’ vive en Alianza Lima y es tan mortal como cualquier ser humano, pero eterno en figura e idea. Viste de azul y blanco, camina por La Victoria con holgura y no conoce el peligro en tan difícil barrio limeño. Es la divinidad más terrenal que pisa suelo peruano y que tiene un pueblo fiel detrás que siempre lo seguirá.
César Cueto Villa es ‘Pachá’ y vive entre nosotros.Sí, también es el ‘Poeta de la Zurda’ para los periodistas, el ‘Maestro’ para los hinchas o el ‘Loro’ de sus amigos. Fue, es y será fantasía que perdura en el tiempo para todos.

Escuché que estaba invitado a un almuerzo aliancista ‘Pachá’ y no supe dar tan rápido con el hombre en referencia. Kohji Aparicio me sacó de la ignorancia a medias: “Es Cueto y no sé desde cuándo le dicen así”, me dijo y solo pude aplaudir al anónimo autor de tan magnífico y preciso apelativo para el ídolo de mi niñez y símbolo de lo que significa el fútbol blanquiazul desde siempre y la razón por la que el Perú tuvo años gloriosos, distintos a lo que hoy sufrimos.

Recuerdo que hizo un milagro que marcó mi vida y destino. Fue un 30 de junio de 1985 y lo vi por televisión, sentado en el piso sin hacerle caso a mi viejo de que acercarse tanto a la pantalla de color le hacía un daño terrible a la vista. Yo quería que el daño terrible se lo haga Perú a la Argentina, clasifiquemos al mundial y que Maradona siga siendo apenas un nombre para mí, un resumen de títulos honoríficos, pero que frente a mis ojos había sido reducido a nada.

Tenía 9 años y para casi todo la inconsciencia propia de un niño cualquiera, pero algo diferente me pasó con el deporte de la pelota, algo que entendí y jugué rápido. Por eso deseché cualquier oferta de mi madre para dejar ese lugar frente al televisor y me quedé esperando que inicie el partido que -ya sabía- no me arrepentiría de mirar tan de cerca.

“Gol de Argentina por culpa de Reyna que dejó a Maradona libre”, dijo el insensato chiquillo de 9 años a su hermano mayor que ahora ya no está y que ese día le dio la razón sorprendido. Me lo recordó años después y lo recuerdo yo ahora con nostalgia.

Empató Velásquez. “¿Es de Alianza?”, preguntó el jodido mocoso y se llenó de satisfacción al escuchar la respuesta.

Recuerdo y veo una cancha barrosa, oscura, tétrica. Una imagen pixeleada y con retraso de audio. Veo una cabeza que parecía argentina, pero con la camiseta y medias rojiblancas sucias sin remedio. Veo que dos enemigos van con la misma intención que Julián Camino un rato antes había ido contra Franco Navarro, pero no cierro los ojos y le creo. Silencio.

Veo que César Cueto siguió con la pelota y la puso donde nadie sospechó: los pies de ‘Patrulla’. Veo que todo acabó en gol y recuerdo que sin saber por qué unas lágrimas cayeron por la emoción de mi camiseta.

Ayer Roberto Chale sacudió ese recuerdo en una charla durante una entrevista que le hice junto al colega Mario Fernández. “Fue la jugada más linda que he visto en mi vida. Y mira que yo he visto mucho fútbol, eh”, nos dijo el entrenador de aquella vez estuvo en el banco en el Monumental de River.

“Salió por debajo de la tierra”, agregó Chale en un rapto de genialidad literaria. No me quedó duda de que -en mi vida- eso fue más que una jugada, fue un milagro que mis ojos vieron y que decidió que en adelante tenía que ser un apóstol de ese hombre que iluminó mi corazón.

Encontré en el archivo de El Comercio la foto del instante preciso en que Cueto pasó entre los argentinos Jorge Valdano y Ricardo Giusti y quiero compartirla con los grones que pasan por este blog. ‘Pachá’ recuerda esta jugada con la humildad de todo aliancista ante un gesto de talento natural. “Solo me cubrí con una pierna y luego con la otra para evitar que se queden con la pelota. Al final fue gol porque Barbadillo era muy rápido y a pesar de que picó mucho la bola, como era medio chueco, alcanzó a patearla”.

Gracias a Cueto me gusta el buen fútbol y por ende, soy hincha de Alianza Lima. Así de simple. Gracias a él entiendo que un virtuoso también puede ser un guerrero y tiene la fuerza para sobreponerse a tan peligrosa maniobra en busca de un gol.

No reduzco de ninguna manera la enorme trayectoria de Cueto a tan solo esa jugada genial, pero ya que se viene un partido contra Argentina me gustaría saber ¿Qué te produjo esa jugada? (Si es que tenías edad para verla) ¿Qué conoces acerca del gran César Cueto? ¿Te parece que es el último ídolo que tuvo Alianza Lima?

PD. Por el receso del campeonato, hay tiempo para comentar proximamente sobre la caída en Ayacucho, el mantenimiento de la punta y lo que se viene. También a algunos desesperados hinchas de otros equipos que me escribieron pidiendo que postee. Mejor es que lean esto sobre Cueto, siempre es bueno conocer algo de buen fútbol. Saludos.

Segundo gol de Perú a Argentina en 1985