Doy gracias a Dios de que este blog es una válvula de escape para muchos hinchas a los que el fútbol los lleva al estrés. Para aquellos quienes pensaban que Alianza estaba listo para jugar en Dubai por la Intercontinental hasta los que predijeron a inicios de año que este equipo sería una lágrima muy gorda. Yo creo que a pesar de los resultados espectaculares, Alianza nunca dejó de ser un equipo peruano con todas las limitaciones futbolísticas que eso incluye, pero rico en la fe de su pueblo.

Por eso me raya lo bipolar que puede ser una parte de la fanaticada blanquiazul. La derrota ante Vallejo, más que servirle como bofetada al equipo, tendría que ser un escarmiento para nosotros mismos (y me incluyo), pero sobre todo para los que creyeron que Alianza podía mirar por encima del hombro a cualquier rival y hoy mandan al infierno todo lo bueno que se ha hecho.

La cuestión futbolística para mí es clara: Los grones efectuaron una pretemporada alucinante para la realidad peruana, de mucho rigor físico, de concentración extrema sin líneas telefónicas ni Internet y todo eso es para el aplauso porque se apostó por el cambio.

Los primeros partidos del equipo fueron el reflejo de la potencia física adquirida, de marcar en todos los sectores a un vértigo que ningún equipo peruano había alcanzado antes y por eso que el rodillo negro apareció en todo su esplendor. Y nos loqueamos.

Pero la realidad nacional indica que los futbolistas nacionales todavía no están listos para ser competitivos durante largos períodos porque la formación física en categorías inferiores es paupérrima. Y cuando llegan a profesionales y tienen que someterse a pretemporadas tan fuertes, para algunos termina por ser contraproducente.

Hoy asoman las secuelas de esa seguidilla de partidos amistosos nacionales e internacionales, de torneo local y de Copa Libertadores que en dos meses devoraron las piernas de los grones. Wally Sánchez está lesionado, Jayo no se recupera, Montaño no logra ponerse en forma, Tragodara baja las revoluciones a medio tiempo, Prado se encoge.

Felizmente, Alianza posee un plantel amplio para superar estas caídas que ya no hacen gracia. La responsabilidad del técnico es hacer reaccionar a un grupo humano que tiene mucho potencial y, por favor, que la bipolaridad no nos alcance esta vez para maltratar al equipo, solo sigamos con fervor en los estadios y no dejemos de ser ejemplo en eso.dio muestras del dinamismo que es capaz de conseguir.

La derrota contra Vallejo demuestra que el espíritu del equipo tiene que ser el de jugar con cara de perro contra todos porque con la camiseta no se gana más. Es cierto que el primer gol de los trujillanos fue un error individual de Libman y compartido con el titubeo de Kohji Aparicio quien no despejó una pelota.

El segundo gol de Candelo ya encontró al equipo jugado totalmente y desprotegido atrás. Vale decir que Alianza intentó más con corazón que con fútbol, pero no le alcanzó y por momentos volvió la desagradable sensación de los tiempos en que ganar en Matute era un martirio.

Las posibilidades en la Copa Libertadores y en el torneo local están intactas y a estas alturas del año no podemos hablar de fracasos ni de éxitos. Por favor, que la bipolaridad no nos alcance esta vez para maltratar al equipo, solo sigamos con fervor en los estadios y no dejemos de ser ejemplo en eso.