He terminado una charla telefónica con un directivo de Alianza y tecleo esto con una dosis de desconcierto. El club está a dieta y no recurre a los métodos naturales para reducir sus medidas; de frente toma laxantes que –calculo- terminarán por ser nocivos para su salud. Pretenden adelgazar la plantilla a través de una ráfaga de despidos sin las previsiones para no descompensar un equipo que de por sí presenta imperfecciones. No es la mejor decisión si se quiere seguir siendo candidato al título.No es que esté en desacuerdo con las transferencias de las principales figuras del equipo; en este caso era inevitable que Wilmer Aguirre y José Carlos Fernández hayan sido los primeros en despertar interés. El ‘Zorro’ ya se fue y ‘Zlatan’ está a escasas horas de definir su nuevo equipo, que también podría ser mexicano, Necaxa.

Seamos sinceros, tampoco hay más que pueda vender Alianza. Tragodara y Joel Sánchez son prospectos en plena cocción a los que les falta todavía dorarse un poco más con la camiseta blanquiazul para aspirar a mercados más ambiciosos. Es por eso también que otros equipos, a pesar de la participación interesante en la Libertadores, no han logrado colocar nada por ningún lado.

Está muy bien que Alianza haga caja con sus ventas, lo que está mal es que no repare en que en este año todavía no alcanzó ningún título y sus directivos argumenten que en la promoción de los jóvenes valores que marchan punteros en el torneo de reservas está la solución a los vacíos que dejan Aguirre y ‘Zlatan’.

Pero también se fue Vidal Sosa, aquel paraguayo de mucho arrojo, pero que en cada partido cometió errores que significaron goles puntuales y por los que Alianza no pudo avanzar más en la Copa ¿Quién llega por él? También se va Kohji Aparicio a China y tampoco hay reemplazante que venga a marcar diferencias y a generar orden en la zaga que ahora cuenta para el puesto de centrales con Leandro Fleitas, Carlos Solís, Walter Vílchez y Édgar Villamarín. No pareciera ser grave si se tiene en cuenta que dichas posiciones están cubiertas con gente de experiencia, pero que en la temporada han tenido actuaciones por debajo de su nivel y por más variantes que hizo Gustavo Costas probando diversas duplas, todas llegaron a decepcionar. Y según el directivo consultado ayer, “no hay pedido del técnico para que llegue un nuevo jugador en ningún puesto, ni siquiera en la defensa”.

No lo creo. A no ser que me equivoque demasiado con Costas. También se comenta que la enorme plantilla significaba un gasto tan grande para el club que se tuvo que sacrificar el sueldo del entrenador en varios meses y se le tiene una deuda que será cancelada pronto solo si siguen saliendo jugadores.

Hoy puedo informar que George Forsyth ya no será más el golero titular del equipo. Será un anuncio que tomará algunos días en hacerse público, pero hoy acordaron terminar el contrato a fin de mes y no renovarlo. La directiva considera que contar con dos goleros de experiencia y respuesta como Salomón Libman y Jesús Cisneros es suficiente para afrontar lo que queda del torneo local. Como se ve, los gestos de Guillermo Alarcón y sus hombres dan un pantallazo de que la austeridad será la bandera de hoy en adelante.Y tampoco está mal que un club con tantas deudas a instituciones públicas entre a un período de austeridad, pero aquí vienen las señales de humo que quiero lanzar a los aliancistas de verdad y socios sin vendas para que estén con ojos bien abiertos para que se conozca con certeza el destino de los fondos que se recaudan por transferencias, préstamos, etc; no con un afán de desconfianza y fiscalizador, pero sí para que la gestión sea exitosa.

En lo deportivo, no es grato sospechar que Alarcón se conformó con los octavos de final de la Copa y dio por cerrado el año 2010. Alianza, por naturaleza, no tiene por tradición de estar a dieta y vemos mucha desproporción entre lo que se vende y lo que queda para afrontar seis meses durísimos de batalla para conseguir el título.