Aguardé mi comentario sobre el clásico porque no siempre en estos partidos se puede testear a un equipo que pretende -con cierta ambición- llegar a una Copa Libertadores en el futuro. Esperaba que el partido con Cristal fuera un mejor termómetro futbolístico para saber si es conveniente que Alianza siga con la conducción de Gustavo Costas o no. El profe necesita volver a lo que mejor sabe hacer y lo de anoche es una clara muestra.

[Lo pedíamos hace semanas a André Carrillo. Puede dar un montón junto a Ovelar. Ojalá no se lesione más]

Ojo, Alianza sigue teniendo las falencias propias de un equipo desmantelado (como se vio en el clásico sin poder ofensivo), que está volviendo a generar sus células y que necesita para ello a un entrenador metido al 100% en su trabajo de campo y no en otras actividades. Lo conversaba con un directivo de peso del club (y honesto) y coincidimos con la lectura de lo que le ha pasado a Costas en los últimos meses: La Copa Libertadores le hizo ganar una voz en el club que antes no tenía en tal dimensión, tramitó una confianza inusual y peligrosa con el presidente y cada decisión que se toma en Alianza pasa en la actualidad por su reflexión, análisis y visto bueno. De entrenador ha subido a ser –tácitamente- un gerente, lo que provocó que se alejara de su verdadera labor.

Costas es un técnico que suple algunas evidentes carencias técnicas y estratégicas con su gran dominio de manejo de grupo, con su experiencia para motivar al plantel y controla la crítica de la prensa con la buena relación que lleva con los medios. Eso evita que los jugadores se desestabilicen y caigan en los enfrentamientos que en Alianza siempre hemos sido testigos.

El argentino tiene carisma y ese es su plus. Está bien blindado por un trabajo físico impecable que realiza su lugarteniente Alexis Cortés y por eso que el equipo no se ha caído al piso. Pero luego de conversar con algunos jugadores de experiencia y otros jóvenes, este periodista llega a la conclusión que el grupo percibe un tufillo extraño en el poder que tiene Costas y su relación con Alarcón. El amplio crédito del profe estuvo disminuyendo y eso no es bueno para Alianza ni para su prestigio profesional.

El vacío que se sentía en el juego de Alianza fechas atrás también fue producto de ese recelo entre técnico y jugadores y Costas ya lo identificó. El martes el profe me respondió la pregunta que le hice directamente y entendió el fondo. “¿No sería mejor que ni Alarcón ni usted diseñen la política deportiva del club? ¿Alentaría usted la contratación de un gerente deportivo que responda por malas contrataciones o ventas apresuradas de las pocas figuras que tiene la institución y usted se dedique solo a entrenar?”, le dije. Costas –repito- entendió el fondo de la pregunta y respondió: “Esa es una pregunta que deberías hacérsela al presidente, pero sí, según tengo entendido se está trabajando para que en el 2011 una persona llegue a hacer ese trabajo y esté cerca al presidente. Y si fuera un ex jugador de fútbol, mejor”.

Me contaron que en la última semana y a raíz de una conversación fuerte que tuvo con el equipo, las aguas están volviendo poco a poco a su cauce normal. Anoche golearon a Cristal, el profe optó por darle la oportunidad a André Carrillo, Ovelar insinúa mejoría, el ‘Negro’ González volvió a comerse la cancha y Fleitas atrás siguió siendo una fiera. Dominamos a los celestes sin discusión y a mi parecer el 3-1 resultó fiel reflejo del partido.

Costas, usted tiene que regresar a su esencia para conseguir el compromiso inquebrantable de sus jugadores. No agote su discurso técnico de conciliación si cuando se da la vuelta actúa como dirigente. Recuerde que su mejor arma es la persuasión a los que resuelven en la cancha y que si se aleja de eso será como un técnico cualquiera. No olvide que Alianza tiene una hinchada fiel y leal, pero exigente, que sabe de fútbol a diferencia de otras y que no convierte en ídolo a cualquier turista.

[También dejo este gran video en HD del clásico que publicó AlianzaLima.TV. Ninguno de los compadres hizo méritos para ganar. Y lamentable lo de las tribunas.]