No nos hagamos tontos y no desviemos la atención de lo realmente cierto: No fue solo una gran actuación del golero Daniel Ferreyra; más bien fue un concierto de errores de los atacantes grones que llevaron a que en Chimbote se obtenga apenas un empate que se tiene que asumir como una derrota. Y es que –repito- no nos hagamos tontos: sin un ataque apropiado, Alianza seguirá desperdiciando goles. Esto tiene responsables.

[Si Alianza no ganó fue por falta de categoría arriba]

El equipo tenía el partido controlado en el segundo tiempo. Tenía acostado a su rival y con la rodilla en el pecho del Gálvez. Sí, fue un error de Walter Vílchez, una torpeza de principiante, pero hasta ahí. Más responsabilidad sobre el resultado tienen quienes han definido la política del equipo para la parte más importante del año sin el debido respeto por la historia de la institución y priorizando el tema económico por la irresponsable venta de jugadores importantes.

Alianza sufre de una descompensación entre sus líneas. Defiende con dificultad, pero sabe quitar pelotas, propone juego, avanza, pero no define. En los pies de Paolo Hurtado y Wally Sánchez se perdieron gran cantidad de situaciones. También falló el debutante Miguel Curiel, aunque sea cuestión de esperarlo (quizá despegue… quizá).

Es evidente que Gustavo Costas ya no cuenta con goleadores y por eso empató (perdió) el partido. Y es probable que en cada partido tengamos que lamentar esto. Hace unas semanas, por una columna que publiqué en la edición impresa de Deporte Total, el técnico se enojó. En esa nota le exigí a Costas que acepte la responsabilidad que le corresponde por permitir que Alarcón le desmantele el plantel, sobre todo en ataque, y que haya avalado la llegada de dos muchachos (Leiva y Curiel), que seguramente tendrán todas las ganas de aportar, pero que en este momento no son solución para un equipo tan grande que tiene el objetivo de ser campeón.

A Costas le temblaban los párpados de ira cuando le insistí sobre este tema en la conferencia de prensa. Me respondió lo siguiente: “Tengo los huevos suficientes para hacerme cargo de esto. A principios de año nadie creía en Joel Sánchez ni Jean Tragodara y hoy valen más de un millón de dólares. A José Carlos Fernández tampoco nadie lo quería y fue goleador de la Copa y fue vendido en más de un millón de dólares. Nosotros vamos a pelear por el título con estos jugadores y si no campeonamos, está bien, yo seré un fracasado”.Desde este blog he sido siempre un defensor del trabajo de Costas y creo para sacar a Alianza del hoyo (en el 2008 casi desciende) era la mejor opción para hacerse cargo de un equipo sin personalidad, con la autoestima por los suelos y que no podía ganar de local. Apruebo todo lo que hizo y echas las sumas y las restas, su producción y nivel de aprobación debe ser más que satisfactorio. Y lo aplaudo desde el punto de vista técnico porque creo que trabaja bien y ha sido de los pocos entrenadores que ha logrado tener al grupo comprometido.

Pero esta vez percibo una relación extraña entre Costas y Alarcón. Por ahora es evidente que Costas tiene un blindaje muy fuerte por sus muestras de cariño a la blanquiazul –lo cual no dudo-, pero eso es lo que deseo recordarle: el reconocimiento del pueblo grone no tiene precio. Que siga ENTRENANDO y que con Pocho mantenga solo una relación laboral. Las decisiones están tomadas, no hay marcha atrás ni posibilidad de reforzar al plantel. Tampoco se trata de renunciar a la lucha, pero entiéndase que en estas condiciones está bastante complicada la situación de Alianza. Lo del partido en Chimbote es una muestra de lo que puede suceder domingo a domingo y desde acá lo advertimos. Costas lo sabe.