¿El compadre fue mejor? Quizá no sea la mejor manera de plantear la pregunta con respecto al clásico. El 2-2 puede albergar varias lecturas del partido y tener explicaciones. Y lógico, es un resultado que le favorece a Alianza en su camino por llegar a la Copa Libertadores, para permanecer un año invictos ante la ‘U’ y para dar una muestra de que ningún encuentro está perdido hasta que suene el pitazo final.Fría y objetivamente, Alianza tenía pocas posibilidades de hacerle daño a la ‘U’ desde que no cuenta con delanteros que representen un peligro real. Cristofer Soto (fuera del buen gol que anotó) todavía está crudo y Wally Sánchez es puro firulete, pero nula efectividad. A eso hay que agregarle que Gustavo Costas prefirió dejar de lado a la parte creativa del equipo (Henry Quinteros) para dar paso a Juan Jayo, quien con todo el respeto que se merece, ayer demostró que ya cumplió su ciclo, al menos en partidos de tanta importancia y no cuenta con la rapidez necesaria ni la reacción. Si algo positivo hay que sacar de esto, es que Costas tomó la decisión de sacarlo y no esperó más.

Sigo con Jayo. Soy de los que piensa que es verdad que a sus 37 años ya debería dar un paso al costado, pero también cuestiono a los que ayer puteaban como si no se mereciera tener reconocimiento alguien que jugó tantos años por el equipo y que también supo darle muchas alegrías.

Universitario, salvo Fito Espinoza, posee el mismo plantel que presentó en la Copa Libertadores, solo cambió de técnico. Alianza tenía a su favor el hecho de ser local y el aliento de las tribunas, pero en lo futbolístico no es un plantel con jugadores que marquen la diferencia en este momento. Por eso la ‘U’ tomó la iniciativa y atacó más en el primer tiempo, donde Alianza lució carente de ideas. La única manera de atacar que tuvimos fue en las pelotas paradas, cuando nuestros zagueros podían ir al frente y equiparar los frentes.

Y fuera del error de Costas de ubicar de ingreso a Jayo en lugar de Quinteros y subsanarlo posteriormente, hubo que apelar al amor propio de los jugadores para poner las cosas en su sitio.

Esta vez Raúl Fernández y Salomón Libman regalaron un gol cada uno con fallas técnicas que no se pueden dar en goleros de selección. Después, me gustó el despertar de Lito Sánchez para encarar con rapidez por la izquierda y el temperamento de Leandro Fleitas para tomar la lanza cada vez que había posibilidad de irse al ataque.

La sensación es que los aliancistas terminamos contentos con el empate y creo que eso es inexacto. Alianza le saca más provecho al 2-2 que la ‘U’ definitivamente para sus objetivos. Se equivocó, corrigió y nunca bajó los brazos a pesar de estar en desventaja de individualidades. Sí me queda la satisfacción de que Alianza fiel a su estilo nunca jugó a cerrarse atrás –con fallas de origen- y es verdad también que la ‘U’ en todo momento fue un equipo que buscó el triunfo –con falencias y todo-, aunque esto último sí me sorprendió. Y el resultado fue un partido intenso, con roces, pero sin especulación ni arqueros tirados en el piso que quemen tiempo efectivo de juego en desmedro del espectáculo. ¿Ven que a veces sí se puede jugar a la pelota? Contentos no, pero sí será un alivio al irregular año si es que clasificamos a la Copa Libertadores y que sea gracias a este empate que el rival quedara en el camino. Eso sí, la Libertadores termina siendo mucho premio para una directiva como la blanquiazul que desmanteló al equipo durante todo el año. Y si otros no sacaron provecho de eso…