Hablemos de Jaguares de Chiapas. Corresponde porque ya quedó atrás el Inti Gas, se mantuvo la ventaja obtenida en el puntaje acumulado con los perseguidores y porque en orden de méritos, el equipo grone estuvo por debajo de San Martín y León durante la temporada, pero paramos de contar: no hubo otro equipo que lo supere en ningún momento y tiene el premio consuelo que se merecen los terceros de un torneo cuya modalidad sigue siendo discutible.

Alianza sacó un punto en Ciudad de Cumaná y llegó a la Libertadores. El tercer lugar es totalmente justificado.

No hay orgullo en esta mención, simplemente la enunciación de una realidad. Más que alguna derrota específica durante el año, Alianza dejó de pelear el título cuando dejó ir a sus principales figuras (esto lo advertimos apenas se produjo el hecho) y lo que molestó fue que el discurso presidencial era que teníamos equipo para ser campeones. Alianza a inicios de año tenía un equipo para pelear el campeonato (se aceptan las discusiones). Yo sentía que estaba a la par de San Martín y Aurich y tenía que ser un plantel numeroso por la participación en la Copa Libertadores y el torneo local. Desmantelarlo fue un suicidio deportivo. Costas ahora se modifica un poco el mensaje. Ha dicho: “con estos chicos peleamos arriba”. Claro, ha peleado y clasificado a la Copa Libertadores, pero tampoco es necesario recordarle que un grande como Alianza siempre aspira a más.

Te lo Chiapas
El actual equipo blanquiazul tiene carencias evidentes que algunas veces puede compensar con desequilibrios personales de sus jugadores hábiles. En lo colectivo sigue en deuda, pero en Ayacucho hubo compromiso para jugar, eso que siempre se reclama durante 90 minutos y que es la principal exigencia de la hinchada. Para fines de ataque y cuando Alianza estuvo por debajo en el marcador, el ingreso de Paolo Hurtado fue fundamental. La apuesta por André Carrillo generó situaciones de peligro, un penal que no le cobraron y temor en los de Inti Gas. Se volteó el partido y nos lo empataron por un error de Villamarín, una mano innecesaria, pero evidente que se convirtió en penal en contra.
Esta vez hubo mejor manejo para afrontar los últimos minutos en la altura y todo quedó en 2-2. La Copa Libertadores es una realidad y antes de las fiestas navideñas volverán a los trabajos para pensar en ese par de choques contra Jaguares de Chiapas que permitiría el acceso a la fase de grupos con Inter de Porto Alegre, Wilsterman de Cochabamba y Ecuador 2 (¿LDU? ¿Deportivo Quito?).

¿Qué se puede decir de Jaguares? Qué no es uno de los grandes de México, pero el tener ese pasaporte tricolor supone un favoritismo sobre Alianza. Su máxima figura es el delantero colombiano Jackson Martínez. Tienen un habilidoso como el brasileño Danilinho (poco conocido), pero sería transferido al Tigre. Jaguares salió de vacaciones el 22 de noviembre, pero Alianza cree conveniente jugar con sus titulares la última fecha, seguramente para que la inauguración del tablero electrónico de Matute ante San Martín tenga mayor brillo.

¿Cómo se le gana a estos mexicanos? Por ahora es un dilema porque Alianza todavía no define a los refuerzos que serán importantes desde todo punto de vista. Desde ya no se coman los cuentos de Luciano Figueroa y otros nombres que ya salieron en la prensa. Según me cuenta una fuente, recién esta semana Costas debe entregarle a la directiva una lista de refuerzos con los que se tendría que negociar. Nike pondrá 250.000 dólares para contratar a un delantero (9) y el otro jugador por fuera (10), será costeado por el club pero no debe exceder los 150 dólares anuales.Tampoco se podrá contar con André Carrillo en la primera parte de la Copa Libertadores (tengamos fe en que se podrá avanzar) porque se encontrará en el Sudamericano Sub 20. Ganarle a Jaguares es la consigna que desde ya tiene todo aliancista. La única manera de conseguirlo es reforzando al equipo con honestidad. Tienen que venir dos jugadores en perfecto estado físico y ritmo de competencia.