Estamos ante un nuevo gol de la máxima promesa que Alianza amasa entre sus manos y en ello no hay nada extraño porque el grone es el equipo que natural e históricamente alumbra a talentos de exportación aunque cada vez los disfruta menos. André Carrillo experimenta la fase inicial de un largo camino cuyo destino tendría que ser el éxito. Tendría, señores.Hago énfasis en el condicional ‘tendría’ porque son muchos los factores que deciden la buena estrella de un jugador de fútbol excepcional. Tengo entre mis manos la edición dominical de los cuatro diarios deportivos de este país y todos tienen en su primera página –en diversa calidad fotográfica- la imagen del festejo aliancista del sábado por la noche, cuando se le ganó casi sobre la hora a Alianza Atlético con gol de cabeza de Carrillo, tras centro preciso de Luis Trujillo.
Y pienso en que André Carrillo compró esta mañana los tabloides y se llenó de regocijo. Que le llegaron los familiares a la casa, que los amigos le mandaron cientos de alertas tentadoras al Nextel y que las chicas le envían montones de solicitudes de amistad –y más- al Facebook.
Entonces recuerdo a Waldir Sáenz en los noventa a quien aprendí a conocer y he visitado muchas veces en su casa de los Cipreses en Lima, los comparo y analizo, y definitivamente hay muchas diferencias entre ellos porque simplemente se trata de otra generación, ahora hay muchos más estímulos económicos y detalles que alejan la cabeza del fútbol aunque el contexto –Alianza Lima- que los envuelve sea muy similar.
A Waldir toda la vida se le acusó de borracho y la verdad es que el ‘Histórico’ apenas es capaz de tomarse dos cervezas en toda la noche. Conozco otros jugadores grones de esa promoción, de renombre y trayectoria, cuyos hígados podrían ser considerados verdaderos procesadores industriales de alcohol. Pero el goleador no. Y no es que sea mi amigo; pero lo conozco lo suficiente de tantas entrevistas que le hice en su carrera y sé cuándo miente y cuándo no.
Lo que hizo concluir antes de tiempo la carrera de Waldir fueron las mujeres. Es verdad que en muchas ocasiones el jugador llegó de ‘boleto’ al entrenamiento, pero no necesariamente herido por la resaca; más bien sin piernas después de alguna faena, lo que finalmente termina igualmente por ser indisciplina. El tiempo le pasaría la factura años después y eso evitó que Waldir alcance una mayor consagración, aunque nadie en Alianza Lima haya hecho más goles que él.
Amado y odiado, Sáenz tiene el récord de apariciones en portadas de diarios deportivos por sus goles y por sus errores. Pero él también empezó como Potrillo, bailando en sus goles, instalando la felicidad en los corazones más humildes del pueblo, ofreciendo una ilusión para todos.
La posta que tiene Carrillo no es sencilla; es mucho más que gambetear y ser rápido. Tiene el talento que muchos anhelan y que no se consigue ni con 24 horas de entrenamiento los 365 días al año. El talento no se compra ni se manda a pedir por amazon.com. Es heredero de la dinastía de Manguera, Cubillas, Escobar, Sáenz o Farfán, aunque le corresponde vivir en otra época que exige profesionalismo y personalidad para competir en un mundo que pondera la habilidad que tiene alguien de tales características y paga, pero que los abandona ante una trastabillada.

¿Cuál crees que será el futuro de Carrillo en el fútbol?