Alianza cayó en Montevideo y esta vez no cuesta trabajo digerirlo. La exigencia para con un grupo de futbolistas tiene un límite. En otras condiciones sí estaría pidiendo cabezas y despidos. En esta, solo queda asumir que este equipo cuyo tratamiento ha sido vergonzoso, no tenía porvenir internacional.
No creo que Alianza haya hecho un mal partido, incluso tuvo ocasiones para anotar que se diluyeron en los pies de Paolo Hurtado. El rendimiento de este jugador estuvo una vez más por debajo de lo que se espera de él y se sabe que puede rendir. Más presencia y atrevimiento tuvo Joazinho Arroé, pero es verdad que Nacional fue superior. Lo que no le hace mérito es que el gol haya sido en discutible posición válida, pero no hay forma de que a Alianza lo respeten si no tiene ningún tipo de peso dirigencial y se encuentra en completo abandono por parte de Guillermo Alarcón.

Rumores

Me cuentan que Guillermo Alarcón le envió el jueves pasado una carta a la Sunat diciendo que en los próximos días Alianza llegará a un acuerdo para pagar la millonaria deuda. ¿De qué forma? No se especifica. Tal vez quiera ganar tiempo con una mentira más, tal vez en verdad tenga un plan que trabaja sin salir de su casa por propia seguridad.

Comentan que estaría por entregar al club en gerenciamiento a Pegaso y uno de los acuerdos es que la firma chilena-mexicana-peruana firmaría un documento con la Sunat para nuevos plazos de pago y con ello detener (o intentarlo al menos) el ingreso de un administrador temporal designado por Indecopi. Andan en la búsqueda de una figura legal (acompañado seguramente con algún trabajo de ‘lobby’ a gran escala) para que eso sea aceptado por las autoridades.

Para ello, antes Alarcón tendría firmar un contrato con Pegaso (antes de la asamblea del 31 de marzo) y se desconoce a qué precio pondría al club en las mencionadas manos. ¿Se atreverá?

El G8

Hace más de un mes me enteré de la existencia de reuniones extraoficiales entre ocho socios aliancistas de muchos años y con un poder económico conocido. Entre ellos se hacen llamar el G8 porque están de acuerdo con poner cada uno un millón de dólares para pagar las deudas inmediatas del club con los trabajadores y jugadores, volver a poner operativo el estadio y todo Matute que ahora es tierra de nadie (Juan Jayo denunció hoy que los barristas osan jugar sus pichanguitas en el campo principal de Matute sin importarles lo deteriorado que está) y poner el pecho frente al caos.

Augusto Claux, Fernando Farah, Salomón Lerner, Antonio Armejo, Carlos Franco, Carlos Tizón, entre otros, serían los que ya le hicieron conocer a Guillermo Alarcón que les entregue el club y se harán cargo de los problemas. Pocho no acepta con cederles el control. Supongo que no porque tendría que someterse a una investigación, más allá de irse por la puerta falsa y quedándose sin nada.

Estos señores del G8 son conocidos por haber tenido protagonismo en contiendas electorales y algunos cargos dirigenciales en gestiones anteriores. Son exitosos en los negocios; sin embargo y como siempre digo en este blog, yo no pongo las manos al fuego por ellos y sus intenciones. Es lógico que siendo socios estelares, lo que menos quieren es perder esa condición con la llegada de la Junta de Acreedores.

He leído algunos comentarios de hinchas en este blog que no quieren que ver cerca de Matute a Carlos Franco. Es lógico que su nombre cause repulsión al recordar el casi descenso del 2008. También he escuchado la defensa de este dirigente con respecto a los calificativos que caen sobre él por estas horas: “La deuda de Alianza con la Sunat se acumuló a lo largo de 18 años, de los cuales yo me hice cargo del club solo un año. No me pueden poner al nivel de culpa de Masías, De Souza Ferreira y Alarcón. Por el contrario, fui campeón nacional siendo presidente de la Comisión de Fútbol en el bicampeonato 2003-2004 y el 2006. Nadie puede decir que me robé un sol. Mi gran pecado ha sido ver que la corrupción pasaba frente a mi y no haberlo denunciado en su momento”.

En esto último Franco se refiere principalmente a De Souza Ferreira.

No he tenido un trato abundante con el resto de socios mencionados como el G8 (o G6, G5, si es que algunos deciden no dar el paso). Es verdad que Alianza necesita que el aporte económico llegue de inmediato, pero también el fondo de los intereses y el futuro del club, su refundación, cambio de estatutos, transformación a un modelo económico diferente, moderno y próspero, se hacen imprescindibles. El inmenso potencial que hay en la hinchada blanquiazul y que es la verdadera fuerza de los colores azul y blanco ha sido soslayada por los socios durante muchas décadas y nunca se logró un verdadero despegue de la institución. Unos cuantos millones no arreglan el futuro, se necesita gente con corazón. (Y evito escribir una lisurota como punto final)

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