Conocí a Jesús Martínez Jiménez, mexicano presidente del directorio de Pegaso Perú. Me explicó su idea de ingresar al Alianza Lima y transformar lo poco que queda hoy. Algo que me pareció importante es que se desmarca de Guillermo Alarcón. Finalmente los socios decidirán si es conveniente que este grupo administre el club por los próximos años.De primera me indica que Pegaso Perú no es ninguna filial del Grupo Pegaso en México y Chile y que trabajarán con capitales independientes de esos y otros países. Incluso Martínez afirma que si hay inversores nacionales que quieren aportar, serán bienvenidos porque no harán un trabajo cerrado.

La charla duró dos horas y por la tarde y ayer domingo hubo más contactos telefónicos que hice por información quedó pendiente. Muchos me han pedido una opinión personal sobre este señor. “¿Qué piensas Elkin?”, “Vamos, juégatela”, me insisten. Yo solo puedo decir que no pongo las manos al fuego por Pegaso, pero mucho menos estaría a favor del mismo modelo que impera en el club donde todos los presidentes han terminado siendo tildados de ladrones y se resisten al cambio de estatutos, a la modernización del club y al concepto de que Alianza necesita ser refundado desde sus cimientos.

No sé si Pegaso sea la solución. Martínez reconoció que ya hicieron aportes al club, pero evitó hablar de cantidades (la oposición señala que ya han metido 1.200.000 dólares en Alianza). ¿Y qué pasaría si los socios le dicen que no a Pegaso? Alianza tendrá en Pegaso Perú un acreedor más. Esa es una de las razones que tiene Pegaso para convencer a los socios grones de que su propuesta de “nuevo modelo de gestión” es lo único que sacaría al club de las deudas y conformarían un equipo competitivo, reflotarían las divisiones menores y manejarán el marketing deportivo con inteligencia.

Martínez es periodista y tal vez por eso el diálogo fue fluido. Trabajó en el diario Reforma de su país, ha sido vicepresidente del León de México y director del club La Piedad. Trabajó como gerente de Cruz Azul y fue cercano a Sergio Markarián en la estadía del técnico en esa institución. Pide que analicen su hoja de vida porque resalta que está inmaculada. Cosas de la vida, es homónimo del magnate mexicano dueño del grupo Pachuca, pero ni siquiera son familiares.

Sobre Guillermo Alarcón me dijo: “si yo tuve que tratar con Guillermo Alarcón fue porque se trata del presidente oficial del club. Yo trato con instituciones no con personas. Si en las elecciones resulta otro presidente, yo trataré con esa persona. Pero si la asamblea nos da la oportunidad de entrar todo va a cambiar, el organigrama profesional tendrá expertos en cada área como se hace en todas partes del mundo. Y ya estoy viendo postulantes a gerentes generales, deportivos, etcétera”.

¿Pocho? Quise ser muy claro con Martínez y que deje sentada una posición sobre Pocho. Así le pregunté: ¿Descartas que Alarcón trabajará para Pegaso Perú en el futuro?: “Él no será parte de Pegaso Perú. Si mañana no está en Alianza, pues chau. Yo quiero especialistas en fútbol y lo que propongo es una revolución en el fútbol”.

Caras conocidas
También me enteré que en Pegaso Perú ya están trabajando Carlos Carpio (ex gerente del equipo) y un personaje que la oposición cuestiona y que personalmente me es desconocido: Carlos Dávila Valdivia, quien está inscrito en Sunarp actualmente como gerente general de International Group Pegaso. ¿Quién es este personaje? Es abogado de Alianza Lima, quien saca adelante los muchos juicios que tiene en contra Pocho Alarcón. ¿Y por qué la oposición se le prende? Porque es hijo de la abogada Estela Valdivia, controvertida y polémica defensora de Vladimiro Montesinos.

La entrevista con Martínez fue publicada el sábado en Deporte Total. Luego he charlado un par de veces más con el mexicano vía telefónica y a nivel personal puedo indicar que me ha parecido un tipo educado. No lo puedo asegurar, pero quizá su presencia en Lima se deba a que Pegaso ha percibido que el tema de la presencia de capitales chilenos en Alianza ha sido satanizado (además de los constantes viajes de Alarcón a Chile y sus reuniones ‘caletas’ con los sureños Felipe Barrera, Lino Díaz, Andrés Guillof y Felipe Fleiderman) y una manera de descomprimir ese pequeño-gran problema es dándole un baño azteca al asunto.

En medio de esta situación tan compleja, el equipo jugó el sábado en Cusco y cayó derrotado sin atenuantes contra Garcilaso, sin manera de decir que fue una casualidad. Así viajó a Brasil a jugar contra Río de Janeiro contra Vasco da Gama y las posibilidades de éxito son escasísimas. La huelga de los jugadores, el retiro de la San Martín, la inexistente representatividad que tiene Manuel Burga en el sillón de la FPF, todas son cosas que me llevan a decir que el fútbol peruano pasa por su crisis más profunda y llegó a un punto de inflexión donde debe tomar otro rumbo inexorablemente. Alianza tiene a fin de mes una cita de todos sus socios. Mucho cuidado con la violación de actas para que aparezcan fantasmas que voten a favor de oscuros intereses. Eso sí es tarea de todos.

Los espero también en Twitter: @elkinsot_DT