El futuro futbolístico de Alianza es imposible de avizorar. No quedan dirigentes, Indecopi todavía no se pronuncia y mientras tanto, frente a tanta incertidumbre, los jugadores empiezan a marcharse espantados por la realidad del club. ¿Quién salva a los grones?El fin de semana estuve en Trujillo y pude conversar con José Soto y Juan Jayo sobre las cosas que pasan en Matute. En otras condiciones, en este espacio estaríamos reclamando la salida de estos señores, pero ahora creo que solo la gente identificada con Alianza puede poner el pecho ante la avalancha de problemas.

Le pregunté a Soto: ¿cómo haces para que un jugador te responda en la cancha y se arroje al piso por una pelota si no cobran y se les maltrata con engaños de todo tipo?: “Les digo que hay un país que espera mucho de ellos y que en este momento solo se quedan los valientes”.

No lo contradigo. El propio Soto no cobra hace 7 meses. Alianza viajó a Trujillo con 14 jugadores y varios de ellos jugaron en la Reserva y salieron en la lista oficial del partido de fondo. No jodan.
Ya prefiero no tocar el tema de Guillermo Alarcón y su desaparición de la escena. César Pinatte fue jefe de la delegación, pero se trata de la imagen de un dirigente fantasmal. Increíble ver cómo conviven en un viaje un directivo al que los jugadores ya ni siquiera se le acercan a preguntar cuando cobrarán porque la respuesta es: “vayan donde el presidente”. Y a la prensa le dice: “estamos trabajando, el grupo está fuerte”. No jodan.

Vílchez inició el éxodo, lo siguió Trujillo, Montaño, Ramos está a pocas horas de desligarse, Édgar González fue convencido a pocos minutos de subir al avión y por piedad a Soto y al club jugó de back central y terminó lesionado.

¿Qué respuesta futbolística le podemos pedir a esta gente? No es joda; estos jugadores compitieron en Trujillo contra un rival bien entrenado como Vallejo, mucho más candidato al título que Alianza en las actuales condiciones, sin problemas económicos. Todo estaba en contra y los grones estaban resistiendo y asumiendo su condición de grande –además del aliento del público trujillano que parecía todo estadio blanquiazul-, pero llegó el golazo de Sotil.

Ahora toca el choque en Montevideo contra Nacional por la Copa Libertadores y no se sabe si el equipo podrá viajar completo. No solo está en juego el prestigio del club, sino el del fútbol peruano en tierras uruguayas. Las limitaciones naturales de los jugadores y las del mismo técnico se han visto ahora están expuestas ante el entrenamiento diezmado durante la semana, las carencia de recursos, la reducción de piezas y el desaliento de sentirse en completo abandono.

Qué doloroso ver al Alianza así. No se sabe si le quitarán puntos por no pagar sus cuotas a la Agremiación, no se sabe qué jugadores permanecerán en las siguientes hora (en el aeropuerto de regreso de Trujillo vi a Pinatte rogándole a Cristofer Soto para que no se vaya, tengo entendido que algunos como Bazán y Ascues están siendo tentados por un club limeño). Es una ruina que habíamos alertado en este blog desde el inicio de una era dirigencial nefasta y que nunca se podrá olvidar.

Sin ser un sabio, Pepe Soto me dejó una lapidaria lúcida y oportuna: “solo los hinchas pueden salvar al Alianza”.