Triunfo es cualquiera. Triunfazo vamos a decirle. Nadie le podrá poner una sola objeción a esta victoria en el Clásico: hubo toque, un golazo de ‘Zlatan’, taquilla y la fiesta completa en el Estadio Nacional. No te lo vas a olvidar nunca.Hay que encapsular el clásico. Todo lo que sufre Alianza por el látigo de Guillermo Alarcón queda de lado cuando suena el pitazo inicial. Así es el fútbol y más si se tiene a la ‘U’ enfrente. Hace mucho que los partidos ya no se ganan con nombres, pero esta vez las individualidades pesaron con notoriedad. Paulo Albarracín, Henry Quinteros, Fernando Meneses y José Carlos Fernández fueron considerablemente superiores a los cremas y en ellos giró el fútbol de Alianza.

Pero también tuvieron un rendimiento notable Arroé, González, Rabanal, Carmona, Ascues y el uruguayo Ibáñez. Libman estuvo siempre atento. Se anuló cualquier intento de juego de Rainer Torres y del argentino Calcaterra. Edison Flores no pudo con la contextura de Carmona y Álvaro Ampuero muy discreto en su juego.

‘Zlatan’ va camino a ídolo. Ojalá pudiera ganar el campeonato y meterse en la historia de Alianza. Se lo merece. Tiene todas las intenciones y demuestra en cada gol cuánto quiere la camiseta. Mi amigo Daniel Peredo me dice que es el que mejor celebra los goles y el más fotogénico para las portadas de los diarios. Ayer quedó comprobado que sí, pero aunque ese sea un tema banal, importa lo mucho que grita porque en él se refleja la alegría del hincha aliancista. En su cara están los millones de blanquiazules que gozaron con la pepaza que se mandó.

¿Cómo es Alianza, no? Lo único que me apena que a veces reciba pateaduras de algunos (una porción minúscula) como esos barristas que fueron a pedir entradas en la previa, o Pocho Alarcón queriendo asustar el viejito De Souza Ferreira en su oficina de la ADFP para que le den el fajo de los boletos. No sé cómo dicen querer al Alianza así y no se cansan de joderlo.

Bienaventurados ustedes que pagaron su boleto y colaboran con el club despojándose de cosas importantes. Pero tampoco hay que sentir que se ha hecho gran cosa: Lo que ha devuelto Alianza en las últimas horas y por siempre justifica plenamente cualquier tipo de donativo. Y siendo así, una vez más lo sostengo, lo más grande que tiene Alianza y su mayor riqueza es su gente.

Volviendo al Clásico, y ya los reconocieron los propios grones, la motivación que significó tener a los familiares en el camerín, resultó extraordinaria. Aglutinar tu pasión (que es el fútbol) y el amor a los seres queridos en un solo propósito es un cóctel explosivo e infalible. Y en Alianza lo emotivo pesa mucho.
Me cuentan que Chemo del Solar se le acercó al árbitro Rivera al término del primer tiempo para que –entre otros reclamos- acusar de ‘provocador’ a ‘Zlatan’ por sacarse la camiseta y revolearla en el gol. Luego le dijo lo mismo a Quinteros, el capitán. No entiendo. O mejor dicho, sí entiendo.

Así siguen los intentos por matar el color del fútbol. Algunas cosas son comprensibles, pero evitar el ingreso de bombos y trompetas o papel picado es una exageración. Eso sí, es poco en comparación con el pedido de Chemo.

Alianza acabó metido en su campo porque sucedieron algunas situaciones que obligaron a los cambios de Joazinho Arroé, Henry Quinteros y Zlatan Fernández, los hombres que mejor habían conservado la pelota y en cancha de la U. Y obvio que la expulsión de Ascues también inclinó la balanza. Definitivamente Curiel ayer no estuvo a la altura, Bazán tuvo que colaborar en labores defensivas y Corrales casi provoca un penal contra Ximénez por jalarle la camiseta.

Y después vino el festejo en serio. Y sentimos que todo volvió a la normalidad.

¿Y tú por qué crees que Alianza ganó el Clásico?