El fútbol desde que se llama como tal tiene ese ingrediente ineludible en la tribuna: los equipos que pierden tienen que cambiar de técnico. Alianza es posiblemente uno de los clubes donde esa máxima calienta a su hinchada y genera hordas contra el hombre del buzo, en este caso, Pepe. En Moquegua Alianza no generó fútbol, no se vio jugadas elaboradas en un equipo que pese a todos los problemas y caos que vivió, permaneció unido y tratando de recuperar una identidad o definir un estilo de juego.

Con Soto no hay progreso –incluso puede advertirse involución en algunos-, eso es cierto; hay un techo visible que ya hemos tocado y que solo permite que el equipo esté apenas arriba de la zona de descenso. El entrenador tiene un plus que no siempre alcanza: gozar del cariño y el respeto de los jugadores, conseguir compromiso ante la adversidad económica, pero futbolísticamente lo que les puede aportar es poco.

¿Echar a Soto? Es algo que hemos venido discutiendo en el blog. Estimados: despedir al técnico significaría rescindir un contrato altísimo, con todos los beneficios que ello implica y posteriormente contratar a otro profesional que esté a la altura –para gastar lo mismo- con riesgo a que tampoco de la talla en Alianza, donde es difícil ganarse al grupo. Esa es la realidad.

Amigos, en Alianza NO HAY PLATA. Por el contrario, cada día hay más nervios por el tema del descenso, porque nadie sabe cómo hacer para cumplir mes a mes una planilla que pasa los 300.000 dólares. Y como es de conocimiento de todos, si hay un atraso más, la ADFP condenará al descenso al equipo.

Así que decir que TENEMOS QUE BOTAR A SOTO, requiere un análisis más frío e inteligente. En las épocas de las directivas irresponsables y cabeceras, echar al técnico de turno y luego pesetear su indemnización o ‘cerrarlo’ con su billete era moneda común. Ahora hay una entidad administradora que ha ingresado justamente para que esas cosas dejen de suceder, es decir, para REORDENAR LA INSTITUCIÓN.

¿Entonces tenemos que echar a Soto o repotenciarlo con algún elemento de consejería oportuno y de experiencia? Es una apuesta temeraria, arriesgada y que no suena popular en este momento de derrota, pero hay maneras de volverla viable. Es más, puedo decirles con mucha certeza que hay la seria intención de rebajar drásticamente los costos del plantel, no solo a través del sinceramiento con los que ganan sueldos exorbitantes (incluso el comando técnico de Soto, el más caro del fútbol peruano posiblemente y todo gracias a la irresponsabilidad de la anterior directiva de aceptar SOSPECHOSAMENTE contratos impagables); también para dejar en libertad a los que culminan a mitad de temporada sus elevados vínculos (caso Rabanal y Carmona) y que no marcan una diferencia pronunciada. Joazinho Arroé tampoco seguirá y volverá a Italia porque el préstamo se acabó.

Es probable que Juan Jayo tampoco siga significando un gasto para el club; todo hace indicar que muchos juveniles serán promovidos, entonces eso requerirá un entrenador que conozca a elementos de casa que vienen de abajo. Cada sponsor que ingrese o cada centavo por boleto pagado en la tribuna, apenas servirá para cubrir los gastos que ya se tienen o las deudas que no se pueden postergar. No para pedir refuerzos o contrataciones afiebradas. Al equipo austero que se viene es al que los hinchas tienen que apoyar y alentar, volverlos ganadores y respetar esta etapa de transición tras la página negra de Guillermo Alarcón. Alianza –no lo olviden- se encuentra en escombros y la reconstrucción es tarea de todos.

El precio del reordenamiento institucional será –quizá- renunciar a títulos este año y apostar por mantener la categoría o tentar con humildad un torneo internacional. Eso es. Un abrazo a todos.

En Twitter: @elkinsot_DT