Son días para creer e ilusionarse. Son días netamente aliancistas y aunque el camino es largo en este torneo 2013, los íntimos han iniciado el torneo con una victoria que llega en el momento indicado para devolverle el ánimo al pueblo blanquiazul que este viernes conmemora su 112 aniversario de pura grandeza.Les contaré lo que me ocurrió hace poco. Jugaba la Sub 20 en Mendoza contra Ecuador y Yordy Reyna venía rindiendo un gran partido, con goles incluidos. Yo estaba en el palco de periodistas y un colega chileno me tocó el hombro y se quitó la duda de una buena vez: “¿Seguro que ese muchacho Reyna juega para el Alianza Lima, no?”.
Yo no estaba ahí para hacer apología del aliancismo, más bien quise quitarme la duda y terminé por ser yo el que preguntaba de dónde o por qué suponía él que Reyna era del Alianza. “El estilo, se sabe que en el Perú los mejores jugadores salen de Alianza”, me dijo.
Obviamente su respuesta no fue ningún hallazgo para mí. Es simple, en el fútbol hay que ufanarse de cosas tangibles y Alianza tiene la más rica tradición de hombres salidos de La Victoria que han dado la vuelta al mundo y esto ha sido así desde que este deporte se hizo popular en este país gracias a clubes como el blanquiazul. Después dirán lo que quieran de Alianza, con o sin razón, algunos más equivocados que otros, pero la historia no se puede torcer por versiones antojadizas o caprichosas: EL EQUIPO DEL PUEBLO, EL QUE ESTÁ EN EL CORAZÓN DE LA GENTE, ES ALIANZA LIMA.
Trataré de describir lo que es un buen jugador de Alianza: tiene que ser el mejor con la pelota en los pies, tiene que ser capaz de asombrar a la tribuna y provocar puestas de pie, tiene que mostrar alegría en el juego, desfachatez y el talento que otros no tienen. Y debe tener CORAZÓN para sobreponerse a los malos momentos que el fútbol puede proponerle. Le tiene que dedicar los goles a su gente. A eso le sumo algo que es muy importante para mí: debe llegar a la selección y marcar diferencias porque eso otorga un plus especial en el sentimiento de los hinchas.
Trabajar para llegar a ese ideal es lo que se le pide a esta nueva camada de chicos blanquiazules como Bazán, Reyna, Vidales, Peña, Cuba, entre otros. Tratar de equivocarse lo menos posible en el camino de sus carreras. Hay muchos espejos –buenos y malos- donde mirarse. La plata que llega fácil, fácil se va. Lo ideal no es buscar el dinero, sino la gloria. Y Alianza es el trampolín ideal para alcanzarla. Están en la principal vitrina del fútbol peruano, la más cotizada; gran torpeza es desperdiciar esa bendición.
Le ganamos a UTC y me dio mucho gusto que Coco Bazán encuentre el gol. Es un jugador al que le había bajado el pulgar (y todavía no se lo levanto del todo) porque me parecía displicente y carente de definición. Por la posición en que juega, si no tiene eso, no tiene nada. Pero solo él decidirá si trabaja en sus falencias y las supera. Está en deuda con Alianza y ojalá que pueda disfrutar algún día de un título con los grones. Y claro hacer feliz al país con eso.
UTC falló muchos goles y eso hay que recordarlo. Los tres puntos no nos pueden cegar, pero también es verdad que el equipo tuvo aplomo para superar los sofocones. Eso viene de Wilmar Valencia y el temperamento que suele impartir. Ojalá el entrenador no baje la guardia nunca porque en el momento que eso suceda, el equipo puede sucumbir. Siempre cabeza arriba, Wilmar y voz gruesa. Los jugadores con alegría, pero tú con cara de perro.
Me hubiese gustado que el partido contra Pacífico vaya el mismo viernes, cuando Alianza esté cumpliendo 112 años de fundación. Hubiese sido el plan perfecto para alcanzar la felicidad con un triunfo y dejando la garganta en la tribuna. Sé que hay otros planes, pero la sugerencia para la directiva y Susana Cuba es que no desvíen la mirada del principal patrimonio que tiene esta institución: su gente, su popularidad, su influencia.
Yo soy aliancista porque nunca fui bueno para los números ni para la lógica. Me enamoré de la zurda de César Cueto, quien cada día que pasa juega mejor. Me identifico con la tradición grone y todo lo que significa y su importancia para la nación. Si no hubiera Alianza Lima, el Perú no sería tal.
Cuando pienso en fútbol me vienen a la cabeza los conceptos de capacidad de inventiva, talento, inspiración y armonía. Si hay equipos que nunca conocieron esto y no lo han sabido disfrutar, no es culpa de los grones que tenemos el paladar hecho para ese sabor del fútbol. Este sentimiento yo no lo cambio por nada.

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