Alianza Lima perdió en Huancayo por 3-2 y de manera inobjetable, jugando uno de sus peores partidos del año que obligan al análisis para señalar los puntos críticos que han llevado a esta situación al equipo de Wilmar Valencia.
EL ENTRENADOR WILMAR VALENCIA

Vale la pena recordar que el camanejo no fue primera opción para la Administración Temporal a fines del 2012, cuando la permanencia de José Soto ya no daba para más. Sondearon muchos técnicos extranjeros en el torneo chileno como Javier Torrente y Pablo Marini, pero el conflicto con Soto y su despido –resultaba muy costoso echarlo ya que tenía un año más de contrato- retardó la contratación del nuevo entrenador durante varias semanas. Incluso hasta con Freddy García del Garcilaso tomaron contacto, pero durante esos días el único que fue capaz de esperar y que se ajustaba realmente al presupuesto blanquiazul para el 2013 fue Wilmar Valencia.

En la marcha a Wilmar se le encontraron virtudes: entregado a su trabajo y dispuesto a no dar concesiones a los jugadores en cuanto al rigor disciplinario. Tuvo amistosos negativos en España durante la pretemporada, pero al llegar al Perú parecía haber encontrado la mejor respuesta física en el plantel, por lo que rápidamente llegó al primer lugar de la Copa Movistar principalmente ganando fuera de casa.

Siempre se le complicó ganar en Lima, ya sea por la exigencia de la hinchada o por el irrestricto sistema de los visitantes de arroparse en sus áreas, lo que deja sin espacios a los ‘Potrillos’ que tropiezan y caen en desesperación.

Pero Wilmar tiene un tope. A pesar de su pasado blanquiazul y arraigo con la camiseta, es de formas toscas para exigir rendimiento dentro de su plantel, un grupo que venía de todo lo contrario con Soto y que ahora se siente abrumado e incómodo y que ya no trabaja como a inicios de año, cuando la llegada del técnico era novedad y se quería impresionarlo.

Valencia no se irá por ahora. Tiene respaldo total de la AT, por encima del plantel.

LA ‘YORDYDEPENDENCIA’

Existe. Yordy Reyna es el mejor jugador de Alianza Lima en la actualidad y a eso se suma el pésimo momento que viven Miguel Mostto y Wilmer Aguirre de cara al gol. A Mostto es posible que le esté pasando factura la edad (35) años y a Aguirre le vuelven los conocidos fantasmas de serios defectos en la definición que en Alianza exhibió en muchas ocasiones.

Pero Reyna vive su momento y los rivales saben que es el hombre a perseguir y se muestran implacables. Muchos de los goles de Yordy han sido de su mérito individual y escasos producto del sistema blanquiazul. Pero así cada día será más difícil que Yordy destaque porque sus marcas le van tomando el pulso.

AUSENCIA DEL ‘10’ Y CAUDILLO

A Jorge Bazán, incluso, le dieron ese número de camiseta para estimularlo. Pero el chico no encuentra la confianza y hasta denota mala suerte. En el 2012 era ubicado como extremo por izquierda, pero ahora juega de enganche y aunque posee típica gambeta aliancista, decide muy mal en la definición o el último pase. Rara vez deja cara a cara a los delanteros y cuando se da el lujo de rematar de media distancia, sus disparos no alcanzan la fuerza suficiente para ser peligrosos.

Henry Quinteros, por lesiones y por la edad que ya no le favorece (35 años), está muy lejos de ser el conductor de los grones. También se pone en cuestión su facultad de líder en el grupo. Estaba llamado a ser el ‘caudillo’, pero dicha denominación le ha quedado inmensamente grande. El grupo carece de ese hombre que se ponga el equipo al hombro emocionalmente en momentos como el presente.

Sergio Peña es una aparición de 17 años que empezaría a ser tomado en cuenta con mayor regularidad. Y a Gino Guerrero lo borraron de la consideración por muestras de falta de compromiso con el club, incluso se comenta que el joven mediocampista alardea en los vestuarios de que ya tiene un acuerdo con un club de Portugal (una filial de un equipo importante) y que solo cuenta los días para marcharse.

LA ZAGA

Walter Ibáñez muestra un descuido personal en su performance que lamentablemente coincide con todos los demás declives de sus compañeros. El uruguayo antes se salvaba de la crítica porque se había convertido en salvador del equipo muchas veces con sus goles de cabeza o su buena técnica para ejecutar penales. Pero hoy Ibáñez no pierde por fuerza en las piernas, más si por ubicación. Esas desconcentraciones le han costado puntos a Alianza Lima y aunque él manifiesta que mantiene viva la actitud de la garra charrúa, lo cierto es que muestra puntuales defectos que debe de corregir porque contagia a los pundonorosos, pero inexpertos Aparicio o Cánovas.

La banda izquierda también sufre una descompensación. Luis Trujillo, titular habitual en esa banda, es conocido por tener buena llegada a campo contrario y pegada fulminante, a despecho de sus carencias como marcador. Pero ahora ni eso. Ante lo evidente fue reemplazado por Édgar Villamarín, todo lo contrario, mejor marcador que proyectándose, pero tampoco parece solución.

SUSANA CUBA

Enrareció el clima laboral en Matute con su rigor administrativo. Le asiste la razón cuando quiere poner orden en la institución y económicamente lo viene logrando –al parecer-, pero no ha sido inteligente para que su mensaje vaya por el mejor canal hacia el interior del plantel. Podría obtener respuestas positivas a todas sus exigencias si impusiera gradual y progresivamente todos los cambios que pretende para modificar los malos hábitos en Matute. Pero su empeño en parecer enemiga (más allá de que multas a Reyna por dar declaraciones fuera de estadio y a Bazán por no asistir a una firma de autógrafos sean correctas, o el impedimento a Waldir Sáenz de ingresar en horarios de trabajo a las instalaciones del club), le hace un flaco favor a su intención de ser líder en la institución futbolística más popular de este país.

¿Cómo deben revertir este mal momento los grones?

Los leo en Twitter @elkinsot_DT



[El resumen del partido en Huancayo. Fuente CMD.]