… No hay cómo despertar. PESADILLA 1

Le ganaron a Alianza en Matute. Ni siquiera importa quien fue el vencedor porque cualquiera puede obtener un resultado de esta magnitud. ¿Dónde estuvo el fútbol? Ni siquiera me preocupo por pedir corazón y empeño porque con eso no alcanza para ser Alianza. La pelota no es la reina de Matute en esta gestión de Wilmar Valencia.

Ni Guevgeozián ni Manco ni Merino ni ninguna figurita va a recomponer la distorsionada idea de aliancismo que hay en este momento. Lo digo porque lo veo y lo escucho: los jóvenes de Alianza gozan de talento, pero carecen de idea de grupo y de esfuerzo por sacar adelante el objetivo común.

Mal Wilmar Valencia en no llegar a las mentes de estos jugadores con los que sabía que iría a contar a lo largo del año. Hoy cada quien juega para un contrato, para emigrar mañana mismo y para superar la crítica individual. Mal la administración temporal en no observar este mal que se agudiza año a año desde las canteras y mal también por no trabajar para hacer del vestuario blanquiazul una atmósfera de profesionalismo en todos sus niveles. No sirve de nada si Alianza cada día tiene menos deudas, si no mejora su modernización en la concepción del primer equipo.

Jode que la máxima pretensión sea hacer un campeonato digno este año. Jode. Que se venda a Reyna cuando era la única válvula de escape de fútbol de este equipo. Que se sigan tejiendo cónclaves entre gente fantasmal que lejos de intentar el bien del club, buscan un interés personal. Nada me gustaría más que desenmascararlos cuando tenga las pruebas suficientes.

Conclusión, mientras este plantel no tenga interés por ser grupo ni familia no habrá equipo. Está claro que solo les interesa el lucimiento personal. Jode eso. Jode todo.

(escrito el jueves tras la derrota ante Vallejo)

PESADILLA 2

No son agallas las que faltan. Simplemente hay una ausencia de calidad alarmante que queda a la intemperie desde la partida de Yordy Reyna, el único jugador diferente que tenía Alianza para el 2013 y que en un exceso de ‘brillantez’ de la administración temporal, fue vendido al fútbol austriaco.

Hubo algo claro en el Callao. Que Wilmar Valencia no es un gran entrenador y a la vez tiene un plantel muy discreto. Lo primero porque ya lleva 6 meses de trabajo y alguna idea de juego tendría que haber. Salga o no salga bien. Cuesta trabajo describir el fútbol de Alianza. ¿4-4-2? No es vertical, pero tampoco horizontal. No es defensivo, pero mucho menos ofensivo. Este periodista, en verdad, no sabe si será fútbol.

(escrito el domingo tras la derrota ante San Martín)

Y es que hoy me embarga un absoluto escepticismo por lo que Wilmar Valencia tenga en mente para recomponer el fútbol en su equipo. Sé que, en definitiva, despedirlo u orillarlo a que dé un paso al costado es un despropósito económico (no somos la San Martín que pudo echar a Maño Ruiz y ahora esté feliz con Uribe). Me desilusiona estar convencido de que Valencia ya llegó a su techo y que el rigor que pone en su trabajo ya no es el ingrediente más efectivo para conseguir que un equipo pase de un estado irreconocible a la iluminación de ideas.

La caja fuerte de Alianza no da para imaginar que hay condiciones para contratar a otro entrenador. Si el gran refuerzo grone ha sido Guevgeozián, ya me puedo imaginar a qué tipo de técnico se les ocurriría traer. El panorama es muy limitado: un par de refuerzos que sean paliativos a la crisis futbolística y dejar que pase la mala racha. Una pena no tener más soluciones a estas alturas del año y casi a media tabla.

¿Qué solución propones para salir de esta crisis?

Para seguirla en Twitter: @elkinsot_DT


[Vallejo consiguió el único gol casi de manera fortuita, pero lo más alarmante fue la nula actuación blanquiazul en Matute]


[Se hicieron cambios ante San Martín en todas las posiciones, pero la falta de argumentos pesó más que nunca.]