Tocar el tema de Guillermo Sanguinetti en este momento es solo referirse a expectativas. No se tiene ningún elemento para decir que fue una mala o buena contratación la del técnico uruguayo que en el mundo del fútbol es conocido por tratarse de una figura emblemática del club Gimnasia y Esgrima de La Plata en Argentina.

Lo pude conocer antes de que regrese a su país por fin de año. Es un tipo muy educado y presto a brindarse a los medios, por lo menos para memorizar su rostro. Afirma que le gusta que sus equipos sean protagonistas en los partidos y que sabe a qué clase de club llegó; vale decir, qué tipo de fútbol esperan los hinchas blanquiazules.

Entre los candidatos que se manejaban, Sanguinetti era tercera opción. Aceptó algunas condiciones económicas que otros no y probablemente por ello Susana Cuba apuró su llegada a Lima, dejando a Guillermo Almada vestido y alborotado.

Me preocupa que Sanguinetti, a pesar de su experiencia en el fútbol argentino, tenga un perfil demasiado flemático. Yo creo que para dirigir un equipo como Alianza hay que saberse las de Caco y Queco. Ser más que pendejo. Ojalá que me equivoque con esta percepción por características que no he visto en lo poco que traté a Sanguinetti.

Pero a su diestra tiene a Edgardo Adinolfi, quien fuera un rudo zaguero charrúa creyente del estilo Paolo Montero. Tal vez sea el contrapeso que se necesita dentro del vestuario para marcar disciplina cuando sea necesario. Habiendo sido jugador, sabe que no se puede impartir látigo de inicio, pero sí demarcar territorios para que el futbolista no confunda la nobleza con el ser sanazo.

REFUERZOS Y ESFUERZOS

También estaba claro que Alianza no arrebataría figuras de equipos como Aurich o Cristal porque no pretende salirse del presupuesto. En Twitter comenté hace semanas que no había liquidez para el 2014 y algunos confundieron el tema. Que Alianza tenga en sus cuentas una cantidad importante de dinero, no significa que Susana Cuba esté dispuesta a utilizarla en el equipo de fútbol.

La administradora ha conseguido ingresos y ha ido amortizando deudas con algunos sectores. La lectura es que cuando Indecopi anuncie oficialmente la Junta de Acreedores, Susana tendrá plata para entregarla a estos señores. ¿Qué gana Susana? Credibilidad entre los acreedores sobre su gestión (y la obvia sensación de efectividad) para que acepten su plan de reestructuración y seguir en el club trabajando.

Ese manejo financiero, en este momento, es para Susana más importante que el propósito futbolístico. Así se explica la llegada de Israel Khan, Josimar Atoche, Julio Landauri, Coqui Molina, los hermanos Guisazola y Diego Minaya; todos jugadores de precio cómodo y con mínima esperanza de rendimiento. Ninguno sobresaliente.

En el otro lote -con mejores luces de juego- están los que todavía no firman: el volante trujillano Víctor Cedrón, quien es retenido por Jean Ferrari del Vallejo y el delantero del Garcilaso, Mauricio Montes.

Sanguinetti se está encargando de animar a un par de argentinos para que vengan al Perú, pero todo será como hasta ahora: una moneda al aire debido al presupuesto. Te puede tocar un Guevgeozián o puedes acabar con un Andersen.

En los próximos días veremos si hay progreso o cero criterio en Alianza.

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