Fue uno de esos partidos en lo que todo confluyó para acabar en una goleada perfecta contra el rival más encumbrado de la temporada. Bastó y sobró para festejar y ahora a ponerse serios otra vez. Lo de Chiclayo fue bastante, pero todavía no se ganó nada. Es buen momento para hacer un balance previo y calificar al equipo grone y el trabajo de Guillermo Sanguinetti.

Este periodista había hecho unos cálculos futbolísticos, previos al partido, a partir de algunos antecedentes inmediatos. Alianza difícilmente iba a salir a jugar como el Barcelona ante un equipo que había mostrado mucho más juego en las fechas previas. Es más, yo preveía una salida agresiva en la marca y con juego fuerte excesivo hasta lograr que Aurich recule. Diez minutos de patadas a la uruguaya. Eso me imaginé cuando supe que al medio campo irían Pablo Míguez, Josimar Atoche y Paulo Albarracín. Tres de filo bravo.

Y no hay que sonrojarse, hay que asumirlo. A Alianza, hoy por hoy, no le interesa la posesión de la pelota como tal. Mucho menos jugando de visitante. Y peor si es que al frente tenía al ex líder absoluto del campeonato. Sanguinetti iba a actuar con singular astucia, pero definitivamente todo estuvo en la actitud de los jugadores y la confirmación de que este año les viene muy en serio.

Escuché al ‘Patrón’ Velásquez en canal 4 y en algo le doy absoluta razón: esa atajada de Forsyth a Pacheco terminó de envalentonar al equipo. ¡Qué atajada, carajo! Enfatizo porque el ‘blanco’ me parece uno de los jugadores que mejor entrenamiento tiene durante la semana. Es el gran secreto para responder: talento y trabajo. Lo primero aflora el día del partido, pero lo segundo es el respaldo inequívoco para salir con confianza a jugar contra quien sea.

Eso pasa con Forsyth principalmente y en medida parecida con otros elementos grones. Veo muy serios a Koichi Aparicio y Walter Ibáñez en la zaga. Mejorando mucho a los hermanos Guisazola, imponiendo experiencia. Todavía cuesta encontrar al creativo idóneo, pero no se puede negar la voluntad de Wilmer Aguirre, a pesar de los goles que se falla. El ‘Zorro’ en el área decepciona, pero hace un trabajo táctico impecable que no se puede soslayar porque efectúa el recorrido por su banda o persigue al primer hombre de salida de los rivales, evitando su salida clara. Y Mauro Guevgeozián simplemente es goleador. Obrero, tiene paciencia y los ojos siempre bien abiertos.

Este periodista ha sido permanente crítico del estilo que ha impuesto Guillermo Sanguinetti, pero debo reconocer que ha forjado una conciencia diferente en el plantel y va camino al convencimiento absoluto en los jugadores. Recuerdo en este momento un concepto de Marcelo Bielsa que se aplica perfectamente hoy en Matute. El ‘Loco’ piensa que más vale un sistema equivocado, pero con un grupo de jugadores convencidos; que un gran planteamiento estratégico sin un plantel que crea en el proyecto.

Se ve un grupo comprometido. (Foto: Club Alianza Lima)

Se ve un grupo comprometido. (Foto: Club Alianza Lima)

En ese sentido, Sanguinetti está ganando una dura batalla en un equipo no menos complicado. No es fácil meterse al cerebro de los jugadores de Alianza Lima y en tiempo récord. Le queda todavía la gran deuda de asumir la condición de protagonista en Matute. Cuando deba enfrentar a equipos que vienen a esconderse y deba aparecer el criterio de organización y ataque.

En sistema de contragolpe, los grones han mostrado brillantez. Ahora resta que aparezca un verdadero rodillo jugando en casa y gustándole a su gente. Porque Alianza es eso; mi posición como periodista es que un título local no vale tanto como para renunciar al estilo que el club lleva por más de 100 años. No es ser fundamentalista, solo busco que Sanguinetti lo trabaje desde esa perspectiva. Ahora creo que lo puede lograr a partir de este gran resultado en Chiclayo, las convocatorias a la selección de sus jugadores y el invicto que solo puede sostener un grupo verdaderamente comprometido.

La seguimos en Twitter @elkinsot_DT