Puedo decir que en todo lo que va del 2014, por primera vez me gustó Alianza.

Pongo el triunfo del último domingo por encima de la remontada a los santos en la final del Torneo del Inca en el Callao. Incluso me pareció mejor que el triunfo grone por 3-1 en Chiclayo sobre el Aurich.

Lo sostengo porque esta vez Guillermo Sanguinetti pasó por serias dificultades para armar un 11 que diera pelea ante un rival que se había convertido en una suerte de ‘Bestia Negra’ y que cuenta con los máximos goleadores del año como amenaza; Luis Perez (18) y Santiago Silva (18).

En parte, el que ambos sean los goleadores del año tiene mucho que ver con que Johnnier Montaño les pone la pelota como quiere. El colombiano, archiconocido por su gordura, se pasea en el fútbol peruano y siempre es el talento que rompe esquemas en los campos de juego.

Pero Alianza sorprendió gratamente. No fue el Barza, pero salió a proponer con inteligencia y muy conciente de sus limitaciones y emergencias. Sanguinetti no pudo contar para este partido con casi la totalidad de sus volantes de primera línea como Pablo Míguez, Paulo Albarracín, Coqui Molina por suspensiones y lesiones. Además ya no tiene en el plantel a Israel Kahn y Edson Uribe por lo que sus opciones eran mínimas.

El ‘Topo’ decidió por el uruguayo Gabriel Costa para que juegue pegado a Josimar Atoche. En realidad Costa siempre anduvo preocupado de Montaño y al tener mejor ida y vuelta que el colombiano, pasó aprobado.

Atoche jugó un partidazo. Estuvo concentrado y feroz para la recuperación en el medio sector. Fue una misión que cayó sin exclusivamente en él y se dio abasto para sumarse al ataque a veces. De hecho, el gol de Víctor Cedrón del triunfo, nace en los pies de Atoche y en su incursión al área santa para hacer paredes y sacar un centro que originalmente era para Montes, pero que aprovechó bien el trujillano para su remate cruzado.

Atoche bien

Alianza salió a apretar en los primeros minutos y a ocasionar el error en las salidas de San Martín. En eso Landauri fue un motor generoso e incansable. Salió a jugar tan convencido que por un instante se cansó de lanzar centros para Guevgeozián y se animó a rematar desde fuera del área con notable resultado: venció a Gallese y fue el primer gol de los grones en Matute.

New Alianza

Gran partido de Landauri. Así remató para el gol.

Gran partido de Landauri. Así remató para el gol.

Pero Alianza bajó la carga de la presión después de los primeros 25 minutos. San Martín tuvo salida más limpia y eso llevó a los grones a aumentar los fouls en distintos sectores. A todos iba Montaño con sus 90 kilos y en todos los cobros sufrió Forsyth. Así llegó el gol de Santiago Silva que fue el empate transitorio; una pelota al segundo palo que permitió la llegada sorpresiva del uruguayo sin marca para definir con autoridad.

San Martín se fue al descanso siendo dueño de la pelota, pero la impresión es que Alianza era capaz de hacer daño por tener al desequilibrante Cuevita y a Guevgeozián obstinado en marcar. Así arrancó el complemento y los grones se fueron encima con ciertos criterios que por ahora eran desconocidos en esta versión del Alianza de Sanguinetti; con Guisazola muy involucrado en el ataque y desdoblando a espaldas de Cueva y Aguirre, con Landauri realizando el mismo cometido con Trujillo (pero en menor revolución).

Alianza hizo mucho daño en el segundo tiempo. Guevgeozián tuvo 3 ocasiones claras que dejó escapar por ansiedad. El armenio está ansioso y eso no es novedad. Un delantero que vive del gol no se puede permitir las cifras tan discretas en los últimos meses. Eso sí, no ha dejado de ser la mejor carta de gol de los grones y su condición de titular sigue vigente.

Guevgeozián peleó todas, pero el gol no se dio.

Guevgeozián peleó todas, pero el gol no se dio.

El futuro de este Alianza es difícil de determinar. Hay un despertar ligero en la cuota futbolística, hay mejores variantes con la llegada de Cueva y la reacción de Landauri y Guisazola. Pero siempre dependerá de las licencias que ofrezca el rival. De hecho, el planteamiento para jugar contra Aurich en Chiclayo tendría variantes que pueden llevar al equipo otra vez a ser predecible. Pero la actitud es lo que marca el derrotero del equipo de Sanguinetti. Se tiene o no se tiene.

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