Durante los últimos 18 meses, 400 personas han vivido un exilio autoimpuesto dentro de su propia ciudad, dentro de las altas paredes y puertas cerradas de un recinto obispal en Berberati, República Centroafricana, buscando escapar de la violencia. La mayoría son comerciantes musulmanes y sus familias que, en las últimas semanas, finalmente han decidido que era lo suficientemente seguro regresar a casa.

CAR - Displaced people leaving Berberati's diocese                                                                               © MSF

Dentro del recinto, las condiciones de vivienda eran desesperadas. Las familias recibieron atención médica básica de un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF), que hacía llegar una clínica móvil al interior del lugar varias veces a la semana. Aquellos que requerían atención especializada fueron referidos al hospital de la Universidad de Berberati, en donde también trabaja MSF. En los 18 meses que transcurrieron de febrero de 2014 a julio de 2015, los equipos móviles de MSF brindaron más de 4800 consultas médicas dentro del recinto.

Los equipos de MSF también brindaron comida a la gente refugiada en el recinto con el apoyo del Programa Mundial de Alimentos.

Un primer grupo de personas desplazadas regresó a sus hogares en el distrito Poto Poto de Berberati en julio de 2015 después de que las autoridades locales, con el apoyo de las organizaciones locales e internacionales de ayuda, lanzaron un “proceso de cohesión social” entre las diferentes comunidades de la ciudad. A principios de agosto, el resto de las familias dejaron el recinto y regresaron a sus hogares.

“El regreso de las personas desplazadas es bien recibido por la población,” dijo Ben, un líder de una comunidad en el vecindario de Poto Poto. “Este es el resultado de un largo tiempo de trabajo en equipo entre las autoridades locales y las organizaciones asociadas.”

Mientras salían, MSF abasteció a cada familia con un suministro de alimentos suficiente para subsistir durante un mes. La mayoría de las personas refugiadas en el recinto lo ha perdido todo, y reconstruir sus vidas y establecerse de nuevo como comerciantes no será sencillo. Amadou, uno de los repatriados, dijo: “estamos muy felices de estar de nuevo en el vecindario. Sin embargo, todavía faltan muchas cosas por hacer para poder recuperar la calidad de vida que teníamos”.

Tras 18 meses asistiendo a la gente dentro del recinto obispal, el equipo de MSF celebra el regreso de estas familias a sus hogares. “Tras vivir año y medio en condiciones precarias y aislados del mundo exterior, estas familias finalmente pueden regresar a casa,” dijo Geraldine Duc, coordinadora médica de MSF en Berberati. “Aun así, tendrán que superar sus miedos y reconstruir lo que fue destruido, sus vidas finalmente están regresando lentamente a la normalidad”.

En otros lugares de República Centroafricana la situación no es tan positiva, y MSF está preocupada por la situación que viven las personas que siguen refugiándose en este tipo de recintos temiendo por sus vidas. En Carnot, por ejemplo, unas 500 personas están viviendo encerrados dentro de las instalaciones de la iglesia, en donde han estado desde febrero de 2014.

Uno de cada cinco pobladores de República Centroafricana ha sido desplazado dentro del país o está viviendo como refugiado en los países vecinos. En julio de 2015 había 368,000 personas desplazadas de sus hogares en República Centroafricana, incluyendo 30,000 en Bangui, la capital; mientras tanto, 460,000 refugiados centroafricanos están viviendo en Camerún, Chad y en la República Democrática del Congo.

MSF trabaja en República Centroafricana desde 1997 y actualmente administra 15 proyectos a lo largo del país. Un equipo de MSF comenzó a trabajar en Berberati en enero de 2014 para asistir a las víctimas del conflicto y asegurarse de que la población tuviera acceso a atención médica. Actualmente, el personal de MSF trabaja en la sección pediátrica y en la unidad nutricional del hospital de la Universidad de Berberati. En 2015, 2349 niños fueron admitidos en el área pediátrica y 787 niños fueron tratados por malnutrición. Los equipos de MSF también apoyan a cuatro centros de salud en las villas aledañas y han realizado 7850 consultas médicas entre enero y junio de 2015.