Miles de personas están entrando en Eslovenia a diario a través de diferentes puntos de la frontera con Croacia. Mientras que algunos de ellos se hacinan en centros de tránsito, otros tienen que pasar la noche a la intemperie, sin ninguna ayuda. En estos momentos, Médicos Sin Fronteras (MSF) está dando apoyo al Ministerio de Salud de Eslovenia en el campo de tránsito de Brezice.

Slovenia: People on transit urgently need assistance

Las condiciones de higiene tienden a deteriorarse durante el invierno porque la gente no encuentra lugares para asearse y lavar su ropa, lo que supone un aumento de enfermedades de la piel y la aparición de piojos. © Hanna Spegel/MSF

Después de que Hungría cerrara sus fronteras, los refugiados se han visto de nuevo obligados a cambiar la ruta y viajan ahora desde Serbia a Croacia a través de Eslovenia, para continuar después su viaje hacia Alemania y el norte de Europa.

Aunque las autoridades eslovenas se habían preparado, la reciente llegada de miles de personas a su frontera ha superado todas las previsiones que habían hecho. En los últimos días han llegado a recibir hasta 5 veces más del número máximo de personas que estaban esperando.

Cerca de 9.000 personas llegan diariamente a los puntos de entrada, sin embargo Eslovenia dice no poder recibir más de 2.500 personas.

La consecuencia es que miles de personas se quedan varadas y hacinadas en el punto de tránsito de Brezice, así como en los campos abiertos de Rigonce y Dobova, situados al este del país. Allí no disponen de un mínimo básico de asistencia. Carecen de acceso a cualquier tipo de refugio donde quedarse, no disponen de baños ni aseos y tampoco tienen acceso a comida. Este hecho supone un impacto tanto en su salud mental como física y dificulta las posibilidades de hacerles llegar atención médica en un mínimo de condiciones. Además, con el brusco descenso de temperaturas de las últimas semanas, la situación está empeorando rápidamente.

“Están agotados y cuando llegan se encuentran con que allí no hay nada”, explica la enfermera de MSF, Sandra Miller. “Duermen bajo el frío y no tienen un lugar donde quedarse. No hay comida caliente, no hay nada”. “En estos momentos, el equipo está tratando principalmente síntomas de agotamiento, hipotermia, infecciones respiratorias y gripe, pero, desde el punto de vista médico y humano, lo que estas personas más necesitan es un refugio con calefacción y una sopa caliente”, añade Susanna McAllister, médico de MSF en Brezice.

Tras evaluar la situación en la zona de Brezice el pasado sábado, MSF tiene previsto ampliar su apoyo logístico y médico en la zona. Uno de los objetivos más inmediatos de la organización pasa por contribuir a mejorar las condiciones de vida de estas personas, ayudar a aumentar la capacidad de tránsito y trabajar para reducir las tensiones en los campos.

Por otro lado, durante los últimos dos días, entre 10.000 y 15.000 personas más han llegado a Grecia y se espera que tomen la ruta de los Balcanes para continuar su viaje hacia Europa Central.

“La falta de coordinación entre los países de la UE está provocando una crisis humanitaria”, sostiene la presidenta de MSF Austria, Margaretha Maleh.

“Estas personas tienen derecho a ser tratados con dignidad y respeto y a recibir ayuda humanitaria básica a lo largo de su viaje, incluyendo un lugar cálido y seco donde quedarse, una alimentación adecuada, duchas de agua caliente y atención médica”.

Slovenia: People on transit urgently need assistance

 

La enfermera de Médicos Sin Fronteras (MSF), Sandra Miller, atiende al pequeño Rebe Hibrahim (4 años) en la consulta del campo de tránsito de Brezice: está agotado y al borde de la hipotermia. © Hanna Spegel/MSF

Slovenia: People on transit urgently need assistance

Las personas que se han quedado varadas en los campos después de cruzar la frontera entre Croacia y Eslovenia no tienen acceso a instalaciones de refugio o saneamiento. © Hanna Spegel/MSF

Slovenia: People on transit urgently need assistance

Miles de personas, incluyendo familias, niños, ancianos y personas que sufren alguna discapacidad están durmiendo en los campos, a la intemperie y sin refugio ante el frío. © Hanna Spegel/MSF