Por Brillith Martínez Herrera, psicóloga de Médicos Sin Fronteras (MSF)

Camilo* es un joven de 30 años que vive en un barrio de la ciudad del pacífico colombiano de Buenaventura donde la violencia urbana existe hace mucho tiempo. Cuando hace dos meses llegó a la consulta psicológica que tiene Médicos Sin Fronteras (MSF) en esta ciudad portuaria por primera vez, su rostro reflejaba una profunda tristeza. Se presentó como una persona tranquila y de pocas palabras y así empezó a relatar su historia: “Hace 10 años mi vida era tranquila, me gustaba la pintura y la música. Pero el  conflicto  se hacía cada vez más intenso en el barrio y para muchos jóvenes como yo la única forma de seguir con vida y proteger a la familia era hacerse parte de un grupo armado ilegal. Pertenecí  a uno de los grupos más fuertes del barrio y llegué a convertirme en uno de los hombres más respetados. Hasta que en una pelea con miembros de otro grupo recibí el golpe”. Camilo hace referencia a una pelea entre bandas que acabó con la vida de varios de sus amigos y  por poco con la suya también, ya que recibió una grave herida en la cabeza con arma blanca, que le ocasionó un trauma craneoencefálico y lo dejó inconsciente por algunos días y con perdida de la memoria durante meses. Este impacto le dejó graves secuelas: parálisis en el lado derecho de su cuerpo, y lo obligó a vivir con una discapacidad.

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©Erika Chávez/MSF

“Me sentía triste, sin ánimo para pintar o escuchar música, permanecía solo, encerrado, y sin deseo de vivir. Fue entonces cuando conocí a MSF porque los escuché en una actividad que hicieron en el barrio”, cuenta Camilo. En estos dos meses de terapia Camilo ya ha recibido atención interdisciplinar del psicólogo, médico y trabajador social, donde ha encontrado un lugar para expresarse, reflexionar sobre su vida en medio del conflicto urbano, y manifestar cómo se siente actualmente.  “Desde el golpe mi vida cambió. Ahora estoy aprendiendo a sobrevivir con una discapacidad”.

Camilo ha podido sobreponerse a situaciones dolorosas y siente que puede salir adelante a pesar de la adversidad. Está retomando la música y la pintura, se plantea un proyecto de vida  a nivel personal y profesional. Su autoestima ha mejorado, además de estar fortaleciendo su capacidad física a través de terapias en casa asesoradas por una médico de MSF y sus relaciones familiares y sociales se están restableciendo paulatinamente­. En estos dos meses ha dado un nuevo significado a la experiencia traumática: “Ahora siento que es una segunda oportunidad”. Camilo considera que su historia de vida y supervivencia puede ayudar a jóvenes discapacitados como él que atraviesan experiencias difíciles por causa del conflicto armado.

MSF trabaja en Colombia desde 1985. Actualmente tiene proyectos en los departamentos de Valle de Cauca, Cauca y Nariño. En Buenaventura, los equipos de MSF ofrecen atención médica integral a los sobrevivientes de violencia sexual y también servicios clínicos de Salud Mental a las víctimas de la violencia de manera presencial a través de un consultorio y de una línea telefónica gratuita que funciona las 24 horas del día.

*El nombre es ficticio para mantener la confidencialidad del paciente.