Desde que tengo uso de razón he escuchado por todas partes que la mayoría de la gente piensa que la fiebre (incremento de la temperatura corporal por encima de los 38° centígrados) es peligrosa para la salud y puede llegar a atacar el cerebro, dañar las neuronas, hacernos convulsionar, producir meningitis o dejarnos estériles, y la verdad es que todas esas creencias están completamente equivocadas. En el 90% de los casos no es algo a lo que se le deba temer.

La fiebre se ha convertido en un noble síntoma que nos avisa que estamos enfermos e incluso actúa como agente protector frente a la agresión microbiana. A temperaturas elevadas, nuestras defensas se activan más rápido y se vuelven más eficientes en su accionar, ya que a más de 38° centígrados es muy difícil que los microbios puedan sobrevivir.

Si nosotros nos empeñamos en hacer que la fiebre baje, lo único que lograremos es favorecer el avance de las infecciones. Hay que tener en cuenta además, que no existe ningún remedio que por sí solo sea suficiente para hacer bajar la temperatura si nuestro cuerpo no lo decide, por eso es que las antiguas recetas para combatirla por medios físicos (alcohol, timolina, vinagre o los baños de agua helada) actualmente carecen de utilidad, porque lejos de ayudar pueden complicar las cosas cuando se trata de controlar las infecciones.

Lo que yo recomiendo es tomar un medicamento tipo paracetamol o ibuprofeno, mucho líquido, no abrigarse y esperar pacientemente a que nuestra temperatura corporal baje. Si el cuadro se prolonga por más de cinco días y no hay un diagnóstico claro, ya es necesario hacer los exámenes respectivos.

José Recoba

*Estimados lectores: Desde el 16 de junio del 2008, el autor del blog “Cuida tu salud” es el doctor Elmer Huerta. Este post escrito por José Recoba seguirá en línea pero sin opción de dejar comentarios.