La influenza o gripe es una infección producida por una familia de virus llamados Ortomixovirus Influenza de los tipos A, B y C, siendo los dos primeros los responsables de los brotes epidémicos a nivel mundial y –dicho sea de paso- nada tienen que ver con lo que conocemos como resfrío común.

La influenza se caracteriza por producir fiebre, coriza, tos y molestias gastrointestinales. Los síntomas aparecen después de dos o tres días de adquirido el virus y las personas enfermas pueden contagiar hasta cinco días después de iniciado el proceso de la enfermedad. En los niños este período puede ser mayor. La transmisión se realiza a través del contacto persona a persona y/o por las gotas de saliva aerosolizadas, el no lavarse las manos también favorece la transmisión del virus.
En general, la influenza puede presentarse en cualquier individuo y a cualquier edad, siendo los bebes y los ancianos los más afectados y los que presentan un mayor índice de mortandad. Cerca del 40% de escolares sufre esta infección predominantemente durante los meses de invierno.

Lo serio de la influenza está en las complicaciones y enfermedades asociadas que elevan la mortandad en individuos susceptibles, como por ejemplo, la neumonía viral progresiva que causa hemorragia pulmonar. Estos males generarían un gasto de salud enorme para el país debido al ausentismo escolar y laboral, los tratamientos por hospitalizaciones, entre otros. La mayoría de jóvenes y adultos van a presentar un cuadro clínico típico de infección respiratoria viral (tos, estornudos, congestión nasal y malestar general) pero los bebes muestran un cuadro febril prolongado con compromiso bronquial importante, dolor abdominal y diarreas.

El tratamiento contra la influenza no es muy efectivo pues al ser una enfermedad viral no se dispone de fármacos antivirales que la erradiquen con facilidad, y los que existen no garantizan una curación concreta, son caros y algunos están en proceso de evaluación. Incluso hay vacunas que cambian anualmente ya que el virus muta muy rápido (las diferencias se manifiestan entre un hemisferio y otro).

En nuestro medio disponemos de vacunas inyectables que pueden ser usadas desde temprana edad (6 meses en adelante) y también existe una vacuna intranasal (USA). Particularmente recomiendo la vacunación ya que por motivos de control epidemiológico es más fácil vacunarnos que erradicar una epidemia (más barato para el país). Además, se ha visto que muchos individuos de riesgo (bebes, ancianos, asmáticos, enfermedad pulmonar crónica, pacientes con transplantes, enfermos cardíacos, pacientes con HIV, diabéticos, etc.) así como personas mayores de 50 años y profesionales de la salud tienen menos probabilidades de complicarse con enfermedades severas en caso de contraer una infección respiratoria.

José Recoba

*Estimados lectores: Desde el 16 de junio del 2008, el autor del blog “Cuida tu salud” es el doctor Elmer Huerta. Este post escrito por José Recoba seguirá en línea pero sin opción de dejar comentarios.