Algo más que un exceso de glucosa

Cada vez que tenemos la oportunidad de conversar acerca de los azúcares o dulces en nuestra dieta, inmediatamente pensamos en que su exceso indefectiblemente nos va a llevar hacia una diabetes. Sin embargo, debemos saber diferenciar la Diabetes Mellitus de la Diabetes Insípida. Esta última se caracteriza por un incremento de la sed y por lo tanto nos lleva a ingerir grandes cantidades de agua, pero no tiene ninguna relación con la glucosa.

Los excesos de glucosa no son necesariamente los únicos responsables de esta archiconocida enfermedad que, como veremos más adelante, se debe básicamente a una serie de trastornos endocrino-metabólicos familiares que intervienen en su origen y desarrollo.
Etimológicamente, la palabra diabetes se deriva del griego “dia” que significa “a través” y “betes” que significa “correr” o “sifón”, para referirse al excesivo flujo urinario que, entre otras cosas, caracteriza a los pacientes diabéticos.

Por definición, la diabetes Mellitus es una enfermedad que se caracteriza por un incremento en los niveles de azúcar que encontramos en la sangre (Hiperglicemia) como consecuencia de una incapacidad de parte de nuestras células para permitir el ingreso de la glucosa en su interior y realizar todas sus funciones diarias. Como sabemos, la glucosa es importantísima ya que es la principal fuente de energía para nuestras células, es decir, para nuestro organismo. Esto se debe a que para lograr que la glucosa ingrese a nuestras células es necesaria la presencia de una hormona llamada insulina.

Cuando la secreción (producción) de esta hormona es insuficiente, o cuando aún existiendo insulina, esta no es capaz de lograr el ingreso de glucosa (estado al que se reconoce como “resistencia a la insulina”), se produce un incremento de los niveles de glucosa en la sangre, lo que da lugar a la enfermedad.

La diabetes no es una enfermedad que tenga exclusivamente una alteración en el metabolismo de los carbohidratos (principal fuente de glucosa). En realidad, la diabetes muestra una alteración en el metabolismo de las proteínas y de las grasas, ya que al no poder obtener una fuente de energía proveniente de la glucosa, nuestras células “desesperadas” por sobrevivir van a empezar a “obtener” la energía a partir del metabolismo de las grasas y de las proteínas, lo que generará un adelgazamiento en el diabético.

Es por esta razón que los diabéticos tienen un riesgo altísimo de presentar infartos de miocardio o derrames cerebrales. Se calcula que tres de cada cuatro diabéticos fallecen de un infarto o de un sangrado cerebral.

En la próxima entrega veremos el diagnóstico, los síntomas, los tipos y el tratamiento de la diabetes, sin embargo quisiera adelantarles que los valores normales de glucosa en sangre van de 80-110 mg/dl. Un aspecto a considerar dentro de los factores de riesgo involucrados directamente con el inicio de la enfermedad no son ni la dieta ni los dulces, sino la obesidad y el sedentarismo.

José Recoba

*Estimados lectores: Desde el 16 de junio del 2008, el autor del blog “Cuida tu salud” es el doctor Elmer Huerta. Este post escrito por José Recoba seguirá en línea pero sin opción de dejar comentarios.