Ya estamos en pleno verano, el calor es abrasador y, aunque a veces los días amanezcan nublados, los rayos solares no dejan de castigarnos de manera sutil y silenciosa. Sin embargo, la mayoría de nosotros no tenemos ni idea de esto ni de lo importante que es protegernos del sol. Creemos que porque no estamos en la playa o a la intemperie no necesitamos cuidar nuestra piel. O peor aún, creemos que lo mejor para curtir nuestra piel es una buena quemadura solar de un porrazo, de tal manera que el resto del verano ya no necesitaremos bloqueadores ni nada que se le parezca porque ya las siguientes exposiciones no nos molestarán. ¡Qué voy a estar gastando en cremitas y tanta cosa si solo te quemas una vez y ya! Craso error. Creo que no me cansaré de advertir y escribir acerca de lo peligroso que resulta para nuestra piel – y en general para nuestra salud- la irresponsable exposición al sol, sobre todo en nuestro hemisferio, en el cual la capa de ozono es cada vez menor por efectos de los aerosoles. En esta entrega no quiero hablar sobre los daños producidos por los rayos solares porque estoy seguro de que la mayoría sabe que el melanoma es el cáncer de piel más agresivo y maligno que hay, y también estoy seguro de que saben que en Sudamérica la irresponsable exposición solar causa el 65% de los melanomas (en Australia, país con la más alta taza de melanoma en el mundo, la sobreexposición solar es responsable del 97% de los casos). Seguir leyendo...