Foto: Jeffy Can (ultimaslair) Uno de los recuerdos más gratos de mi infancia, ya sea durante la época de Semana Santa o en las procesiones del Señor de Los Milagros es el delicioso olor a incienso. Recuerdo también a los sahumadores y sahumadoras que incansablemente avivaban el fuego en los sahumerios para obtener más humo, el cual los envolvía casi completamente. Recuerdo también en mi visita a la India, hace unos años, la oficina del ministro de Economía, Sr. Manmohan Singh, funcionario que llegó luego a ser Primer Ministro. Una suave y casi imperceptible música de fondo de cítaras y un penetrante y dulce olor de humo de incienso en el ambiente, haciendo que la enorme habitación esté como en brumas, es lo que más recuerdo de esa visita. Seguir leyendo...