24 de mayo del 2020 °C
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A mí denme un trago suave para no emborracharme

Foto: Un bar bien surtido... por dziner Me acuerdo de mis días de estudiante, cuando salíamos a celebrar alguna ocasión con amigos y amigas de la universidad. Siempre se me quedó en la mente que cuando de tomar trago se trataba, las chicas “más recatadas” siempre decían “¡ay! a mi denme un traguito suave para que no me agarre, yo voy a tomar un vinito…”. Por otro lado, los patas más aventados siempre pedían los “tragos más fuertes”, pues según ellos, eso los “ponía en onda más rápido” y pedían un ron con gaseosa o un trago preparado con gin o con vodka. Y no faltaban los “cerveceros” que decían: "yo voy normal nomás, tranquilo con mi chelita…". Seguir leyendo...

Qué tristeza, ya llegó la Navidad

Foto: Depresión por h.koppdelaney Ya les he contado antes de mi época de trabajo en la antigua Asistencia Pública de la Avenida Grau (predecesora del moderno Hospital Casimiro Ulloa). Allí, como también les dije antes, vi tantas y tantas urgencias que podría escribir un libro acerca de ellas. Una de las épocas de más estrés para los que trabajábamos allí eran las fiestas de fin de año; fechas en las que las emergencias por intento de suicidio (la famosa depresión de la Navidad), accidentes de tránsito (casi siempre ocasionados por el alcohol) y penosos accidentes fortuitos (muchos de ellos prevenibles) eran muy comunes. Seguir leyendo...

La felicidad es un virus

Foto: luc legay Me acuerdo de un amigo que tenía en la escuela. El muchacho era buena gente, tenía una risa contagiosa y encima tenía una cualidad maravillosa: era súper positivo y siempre paraba contento, siempre miraba el vaso a medio llenar y todas las cosas (hasta las “desgracias” que nos sucedían en la edad escolar) no le parecían gran cosa y siempre decía que todo iba a ser mejor. El pasar un rato con él me dejaba siempre una sensación de “buena onda” y me acuerdo que siempre trataba de buscar su compañía. Siempre sospeché (quizás por instinto) que me convenía pasar buenos momentos con él, porque este amigo tenia la cualidad de “contagiar” su alegría y positivismo. Seguir leyendo...