Estimados cibernautas, una de las críticas más frecuentes que se le hace a la industria farmacéutica, además de sus aparentes excesivas ganancias económicas, es el modo en que hacen el mercadeo de sus productos.

Se calcula que en el 2007, la industria farmacéutica gastó 23 mil millones de dólares en promocionar sus productos.Es una práctica común que para promocionar sus productos, las compañías farmacéuticas les paguen a los doctores viajes nacionales e internacionales, los inviten a restaurantes de lujo, y les regalen diversos productos u objetos recordatorios tales como lapiceros, tazas, calculadoras etc.

Esos gastos son justificados como “gastos promocionales” encaminados a “educar” a los doctores en sus nuevos productos. La controvesia nace cuando se comprueba que “en pago” a esos favores, los doctores se vean obligados a recetar los productos de tal o cual compañía farmacéutica.

Recientemente los Fabricantes e Investigadores Farmacéuticos de EE.UU. han publicado su nuevo código de ética, en el que prohíben que las casas farmacéuticas inviten comidas a los médicos o les regalen cualquier tipo de objeto. En tono de sorna, se dice que desde el próximo año, los doctores norteamericanos ya no tendrán lapiceros con qué escribir sus recetas.

Las medidas, voluntarias, empezarán en EE.UU. el 1 de enero del 2009.

Muchos observadores dicen que esta medida no hará mella en las prácticas de mercadeo de la industria farmacéutica, quien en los últimos años ha cambiado de táctica. Ahora pagan costosísimos anuncios de televisión, en los que “informan” al público de sus productos, y les piden que “hablen con sus doctores” sobre tal o cual producto. Esta técnica, llamada “directa al consumidor” está siendo observada por la FDA por considerarse que puede confundir al público y que solo contribuye al uso indiscriminado de productos innecesarios.

Reporte original

Regalos a medicos – Dr. Elmer Huerta