Estimados cibernautas, estoy en Ginebra, Suiza desde ayer. La Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) ha organizado su congreso mundial en esta ciudad y he venido en representación de la Sociedad Americana del Cáncer.

Durante los próximos días estaré reportando para ustedes los trabajos del congreso que puedan ser de interés práctico para ustedes; así como también algunas cosas que me llamen la atención de mi estadía aquí en Ginebra.Después de un largo vuelo de casi 8 horas entre Baltimore y Londres, llegué a la capital británica el día domingo en la mañana. Hacía un año que no pasaba por el aeropuerto de Heathrow, el cual, como siempre, es muy movido, con cualquier cantidad de gente de todo el mundo (es el aeropuerto con más tráfico internacional del mundo), pero principalmente de la India y del Medio Oriente. Heathrow está muy cambiado, la Reina Isabel II inauguró en marzo de este año el Terminal 5, al cual se llega después de un viaje en ómnibus de aproximadamente 15 minutos. El nuevo terminal es muy moderno, muy eficiente y tiene todas las medidas de seguridad imaginables.

De Londres a Ginebra es un vuelo corto, de una hora y media, como ir de Washington DC a Atlanta. Dos cosas me llamaron la atención en Ginebra. La primera es que es la primera vez en mis múltiples viajes en que no tuve que llenar un formulario de inmigración y me dejaron entrar a un país sin revisarme el pasaporte.

Mientras estaba en la cola, me puse un poco nervioso porque a pesar de que nadie me había dado ningún formulario en el avión, pensé que de repente se me había pasado y que el tipo de inmigraciones me iba a decir que lo llene, y lo iba a tener que hacer a un costado, pasando vergüenza y esas cosas.

Todo eso pensaba mientras veía que el tipo de inmigraciones interrogaba detenidamente al caballero que estaba delante mío, un hombre ya mayor, de aspecto hindú que parecía que estaba yendo al congreso de cáncer (lo supuse por el póster científico que llevaba enrollado). Yo pensaba, mientras buscaba formularios en algún estante alrededor mío, “OK, igual que en todas partes, el mismo tipo de procedimientos de inmigración“.

Cuando llega mi turno, el tipo me saluda, le presento mi pasaporte norteamericano, el tipo lo mira, no lo quiere recibir y me dice “pase nomás“. Sorprendido, pasé pensando: “¡Qué superados estos suizos, solo confían en el tipo de pasaporte que tienes; pero de todas maneras son fastidiosos con quienes quieren serlo“.

Paso por la aduana y me encuentro con mi segunda sorpresa:

La cantidad de gente esperando a sus familiares era enorme y me hizo acordar al aeropuerto Jorge Chávez en Lima, a Ezeiza en Buenos Aires o al de Nueva Delhi. Nunca lo había visto en otras partes de Europa, ni mucho menos en E.E.U.U. (quizás con la excepción de Miami). Pero lo que mas me llamó la atención fue el letrero justo a la salida de aduanas: “Cuide sus pertenencias y sus bolsillos de los carteristas.” Serán superados y todo, pero igual deben tener buen número de carteristas para que adviertan al público de esa manera. En esta foto se puede ver la gente y el letrero de advertencia.

Ginebra es considerada la Washington DC de Europa. Más de 200 organizaciones internacionales tienen su sede en esta ciudad. Las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, la Cruz Roja Internacional y hasta la FIFA tienen su sede aquí. Aquí tiene una vista “en vivo” de la ciudad.

Por lo poco que he visto hasta ahora, Ginebra es una típica ciudad europea, con muchos inmigrantes en las calles, especialmente del Medio Oriente, el lenguaje mas común es el francés, aunque toda la señalización esta en italiano también. El inglés es el idioma que casi todos hablan. La mayoría de los automóviles son pequeños, las calles limpias y ordenadas y el tráfico ligero. La ciudad queda a la orilla del Río Rhone que luego forma un enorme y hermoso lago, el Lago Ginebra de 582 km2, en el medio de cual se ve un gigantesco chorro de agua llamado el Jet d’eau.

Esta fuente de agua es impresionante, fue construida en 1891 y está permanentemente iluminada desde 1930. La fuente lanza un chorro de 140 metros de alto y la velocidad de salida del agua es de 200 Km./h. Esta foto la tomé anoche.

Como peruano y especialmente como ancashino, siempre me sentí orgulloso de hablar de mi tierra como la “Suiza Peruana”. La verdad es que como se muestra en la foto, nuestro Callejón de Huaylas es tan hermoso pero mucho mas impresionante que la “verdadera Suiza”; por lo menos como se ve desde Ginebra. Pasear por Huaraz, Caraz, Carhuaz o Yungay te hace ver los nevados mucho más cercanos e impresionantes de lo que se ven desde Ginebra.

Viendo esos nevados pensé por un momento que si tuviéramos el desarrollo social y turístico que tienen aquí, no tendríamos nada que envidiarle a los suizos. Naturaleza tenemos, y muy impresionante sin ninguna duda; infraestructura y desarrollo turístico, eso todavía nos falta. Esta foto la tomé ayer al llegar, les prometo mejores fotos en los próximos días.

Por último, me encantó ver en una agencia de viajes en el centro de la ciudad, una promoción de viajes a América Latina en la que usan como motivo o emblema la foto de Machu Picchu, les confieso que se me puso la piel de gallina. Esta es la foto.

Continuamos luego con mas impresiones…