Foto: Dr. Huerta

Es increíble darse cuenta cómo las enfermedades que más muertes causan en la mayor parte de países del mundo (incluido el Perú) son silenciosas y traicioneras. Las enfermedades del corazón, que incluyen la presión alta, los infartos cardiacos, los derrames cerebrales, los trastornos causados por el colesterol alto, el cáncer y la diabetes; son todas enfermedades silenciosas y traicioneras.

En otras palabras, usted amable lector o lectora, que hoy se levantó bien y se siente en general muy bien, puede estar enfermo y no saberlo. Es más, alguno de ustedes (incluyéndome a mi) puede estar desarrollando ya algún tipo de cáncer, tener una arteria a punto de cerrarse o tener ya el azúcar elevado en la sangre, pero no tener todavía ningún síntoma.Qué hacer entonces, ¿existe alguna manera de poder darse cuenta si hay algún problema con nuestra salud antes de tener algún síntoma?

Pues les cuento que esa es la misma pregunta que cualquier preocupado dueño de carro se hace con frecuencia: ¿existe alguna manera de poder darse cuenta si hay algún problema con mi carro antes de quedarme botado en la carretera? Para salir de dudas, ese preocupado dueño está atento al calendario de afinamiento de su coche y sin falta le hace su mantenimiento periódico, el que incluye, entre otras cosas, cambio de aceite, revisión del sistema de carburación, de las correas del ventilador, de las bombas de aceite y gasolina, los frenos, etc.

Y usted amable lector, ¿ha tenido recientemente un “afinamiento de su salud”? ¿Cuándo fue la ultima vez (si alguna vez lo ha hecho) que visitó a un doctor estando todavía aparentemente sano?. ¿Cuándo fue la última vez que sorprendió a su médico presentándose sin síntomas solo para un chequeo, para un “afinamiento”?

Pues del mismo modo que para el carro existe el taller de afinamiento -completamente separado del taller de mecánica para el carro “enfermo” o malogrado- hace ya casi 15 años fundamos en Washington DC el primer Preventorio, un consultorio médico dedicado al “afinamiento” de la salud del ser humano. En ese Preventorio tenemos un lema: “Este consultorio es solo para gente aparentemente sana, sin síntomas” y les cuento que hemos visto ya casi 25.000 personas, 85% de ellas sin ningún síntoma.

La historia de ese Preventorio es interesante. Mientras hacía mi residencia médica de Oncología en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas en Lima allá por 1985, el problema era (y todavía lo es) que la gran mayoría de pacientes con cáncer tenían tumores enormes, avanzados e incurables. Pero la observación más importante fue darme cuenta que a pesar de que esas mujeres con cáncer avanzado del cuello del útero no sabían lo que era el Papanicolaou y los hombres con cáncer de próstata no sabían ni siquiera en donde quedaba ese órgano, todos se sabían de memoria las telenovelas de moda y los goles de Cubillas (supongo que ahora responderían que miran a Magaly o siguen los goles de Paolo Guerrero…).

Supuse que esa incongruencia (saber mucho de deportes y espectáculos y poco de salud) era consecuencia de la sobreabundancia de programas de entretenimiento y a la escasez de programas de educación de salud en los medios de comunicación. En ese momento decidí usar los medios de comunicación para alertar al público diciéndoles que las enfermedades más mortales pueden prevenirse y detectarse a tiempo y empecé a soñar que algún día tendría un consultorio médico solamente para la gente aparentemente sana, sin síntomas. Como consecuencia, decidí dejar de lado la oncología médica y dedicarme de lleno a la prevención del cáncer.

La Experiencia del Preventorio en Washington, D.C.

En 1989, luego de mudarme a los Estados Unidos, empecé a trasmitir mi programa radial “Cuidando su Salud” en el área metropolitana de Washington. Ese programa se ha trasmitido diariamente hasta la actualidad sin interrupción. En 1996, empecé con el programa de televisión “Hablemos de Salud”, el cual se ha transmitido también sin interrupción cada sábado de 2 a 3 p.m.

En 1994 fui contratado por el Washington Hospital Center, el hospital más grande del área metropolitana de Washington. El director me dijo: usted es el único especialista en prevención del cáncer, así que haga lo que desee. Esa fue la luz verde que necesitaba para darle realidad a mi sueño de tener un consultorio médico solo para la gente aparentemente sana, aun sin síntomas. Abrimos el Preventorio el 27 de julio de 1994 y en tres semanas se llenaron las citas hasta el fin de año.

¿Quién acude al Preventorio?

Hasta ahora hemos visto cerca de 25.000 personas de todos los países latinoamericanos y también norteamericanos, 80% son mujeres, la mayoría es gente pobre sin educación académica formal y el 85% no tiene síntomas al momento de la consulta. Es decir mucha gente se ha dado cuenta que prevenir es mejor que lamentar. El 15% de mis pacientes son peruanos de todas partes del Perú. El Preventorio cobra precios muy módicos para el medio (pienso que la gente siempre debe pagar por un servicio) y a pesar de su relativa pobreza, la gente paga con gusto porque sabe que está invirtiendo en su salud y la de su familia.

¿Qué es el Programa de Navegación?

Debido a que el sistema de salud de Estados Unidos es muy complejo y mis pacientes tienen muchas barreras para acceder al sistema médico, creamos el programa de navegación del paciente. La Navegadora es una empleada del Preventorio cuya función es ayudar a los pacientes a hacer sus citas, los lleva a sus exámenes, les manda cartas de resultados, se asegura que los exámenes anormales son adecuadamente seguidos y los casos resueltos. Es decir la Navegadora es una persona que es como la mano amiga del paciente y su labor es completar el círculo de atención al público.

¿Qué se ha dicho del modelo del Preventorio?

La creación de este modelo de salud pública ha generado la atención de muchas organizaciones, el gobierno, los congresistas y los medios de comunicación en Estados Unidos.
El “Washington Post”, las cadenas CBS, NBC, CNN, Univision y Telemundo han reportado acerca de la singularidad del programa. El Preventorio fue galardonado con el Premio “Innovación en Prevención” otorgado por el Ministro de Salud de Estados Unidos en 2004, siendo considerado como un modelo viable y futurista. En junio del 2005, el presidente Bush firmo la Ley de Prevención, Navegación y Alcance Comunitario, modelado en el Preventorio.

El Preventorio en el Perú

Con el auspicio de la Sociedad Americana del Cáncer, hemos asesorado la creación de dos Preventorios en Lima, los cuales están en pleno funcionamiento: el Preventorio del Hospital Carrión en el Callao y el Preventorio de la Municipalidad de San Borja. En el Preventorio del Carrión, donde la consulta cuesta solo 7 soles, se han examinado más de 5.000 personas y se han encontrado decenas de casos de enfermedad temprana.

El Preventorio del Callao tiene un médico especialmente entrenado para dar el servicio y atiende de lunes a sábado de 9 a.m. a 2 p.m. Para sacar una cita se debe llamar al teléfono 453-5622.

El Preventorio de la Municipalidad de San Borja es gratuito y queda en el circuito del Pentagonito (cruce de la av. San Borja Norte con la Av. Boulevard). El procedimiento para las citas es de la siguiente manera, las personas interesadas, solicitan su cita al teléfono 99-817-6088 (la propia enfermera los atiende) y les otorga la cita, también pueden solicitarlo a través del mail: preventorio.msb@gmail.com o pueden llamar asimismo, a la central de la Municipalidad 612-5555 anexo 312 –Gerencia de Desarrollo Humano-

Para terminar, quiero decirles que de las muchas situaciones humanas, una de las que más frustración y sinsabor causa es el de no haber hecho lo justo en el momento preciso.

Por ejemplo, uno ve la botella de vidrio al borde de la mesa y piensa que esta se podría caer y que los vidrios rotos podrían cortar los delicados pies del niño que en ese momento corretea por el comedor. Y en un santiamén, sucede, el niño tropieza con la mesa, la botella cae al suelo rompiéndose en mil pedazos, el niño se corta el pie y toda la familia termina en la emergencia del hospital lamentando lo ocurrido. En su pensamiento, usted se arrepiente por no haber hecho lo correcto en el momento preciso, es decir, haber movido la botella de vidrio antes de que ocurra el accidente.

Situaciones como esta hay muchas: no haber enfrentado a tiempo el problema de trabajo, ahora está desempleado; no haberle puesto la alarma al carro, y ahora ya se lo robaron; no haberse hecho a tiempo la mamografía, el Papanicolaou o el exámen del colon y estar ahora lamentando el cáncer avanzado; no haber encontrado temprano la presión alta y estar ahora paralizado después de sufrir un derrame cerebral…

Moraleja: Un gramo de prevención vale más que una tonelada de curación.