En el pasado, el consumo de gaseosas, sobre todo en los niños, estuvo asociado a situaciones de fiesta y celebración. El destapar una botella de soda o gaseosa era motivo de alegría en una ocasión especial. El problema es que en los últimos años, (y para la bonanza económica de los fabricantes) ese consumo esporádico y ocasional se ha vuelto diario y de rutina, cosa que de acuerdo a tres recientes investigaciones que vamos a describir hoy día, explica en parte la creciente epidemia de obesidad en la sociedad.

Foto: Variedad de gaseosas en una tienda de barrio.
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