La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes ha sido aprobada por el Congreso del Perú y esta lista a ser firmada o vetada por el Presidente Ollanta Humala. ¿Qué cree que hará el presidente? ¿De qué lado se inclinará su balanza? ¿Del lado de la salud pública o del lado de las poderosas presiones mediáticas y económicas? Este post pretende comparar la decisión que tiene entre manos el presidente Humala con la que tomó el presidente Sebastián Piñera de Chile cuando promulgó una ley muy similar el 22 de junio del 2012.

La salud pública es definida como la ciencia y el arte de prevenir la enfermedad, prolongar la vida y promover la salud a través de esfuerzos organizados de la sociedad.
Se enfoca más en lo poblacional que en lo individual e implica la movilización de recursos locales, regionales, nacionales e internacionales en asegurar la buena salud de la población.

La Ley Super 8 chilena

El 21 de marzo del 2007, cinco senadores chilenos presentaron un proyecto de ley destinado a regular la comercialización y la publicidad de los alimentos artificiales o procesados en Chile. Al igual que el proyecto peruano, el objetivo fundamental de la ley fue la protección de la salud de niños y adolescentes y disminuir los altos índices de obesidad que afectan al país sureño. Debido al Súper 8, nombre de una popular galleta cubierta de chocolate chileno, la ley fue bautizada como “la Ley Súper 8”.

Al igual que en el Perú, el proyecto fue inmediatamente rechazado por tres industrias:

• La poderosa SOFOFA (Sociedad de Fomento Fabril) una federación gremial que reúne a empresas y gremios vinculados al sector industrial chileno que agrupa a cerca de 2.500 empresas que en conjunto engloban el 100% de la actividad industrial de Chile y el 30% del PIB.

• La industria de publicidad, beneficiaria de importantes contratos para el diseño y elaboración de propagandas de alimentos artificiales o industrializados, y

• La industria de los medios de comunicación, beneficiaria de los contratos publicitarios de alimentos artificiales o procesados.

Los argumentos de los opositores al proyecto de ley chilenos fueron los mismos que esgrimen ahora los industriales, publicistas y medios de comunicación peruanos: freno para el desarrollo, muy difícil de implementar, ley incompleta, atropello de la libertad de expresión, atropello contra la libertad de empresa, discriminación contra sus productos, proyecto totalitario, nefasto para la exportación, incluso llegaron a decir que se iba a “crear un mercado negro de caramelos en las escuelas”.

Los proponentes de la ley, como es el actual caso peruano, tenían un solo propósito: proteger la salud de niños y adolescentes.

A duras penas, el documento navegó el Senado, la Cámara de Diputados y llegó a un comité de consenso de las dos cámaras. Alcanzado el consenso, el proyecto de ley fue enviado (tal como es el caso peruano ahora) para la firma del presidente Piñera en junio del 2011.

El presidente Piñera, presionado por la poderosa COFOFA, vetó la ley e hizo una serie de observaciones.

Lo que sucedió después es remarcable pues en un solo año el presidente Piñera retrocedió en su decisión y finalmente promulgó la Ley 20.606 Sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad el 22 de junio del 2012.

¿Qué pasó durante ese año? ¿Por qué dio marcha atrás el presidente Piñera?

En una reciente conversación telefónica, el entonces presidente del Senado chileno e impulsor de la ley, el Dr. Guido Girardi, nos dio algunos detalles de lo sucedido.

Primero, que se le hizo notar al presidente Piñera que al vetar la ley contradecía a Elige Vivir Sano, el programa social más importante de su esposa Cecilia Morel, la primera dama chilena. Cómo era posible, se le dijo, que por un lado usted rechace una ley que quiere proteger a los niños y por otro lado su esposa este haciendo lo posible para protegerlos…

Segundo, que las sociedades científicas chilenas se organizaron para apoyar activamente el proyecto de ley. Hasta antes de eso, ellas habían dado su apoyo, pero de una manera pasiva; después del veto, se organizaron innumerables foros científicos a favor del proyecto de ley.

Tercero, que senadores y diputados chilenos se apostaron todas las mañanas ante el Palacio de la Moneda (residencia del presidente chileno) para protestar y amenazaron que lo harían diariamente hasta que el presidente cambie de opinión.

Y por último, que el público chileno, que al igual que el público peruano, siempre estuvo a favor de la ley, empezó a mostrar impaciencia.

La ley chilena, promulgada como dijimos el 22 de mayo del 2012, tiene tres propósitos fundamentales, los cuales copio al pie de la letra de la página de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile:

• Dispone que los fabricantes, productores, distribuidores e importadores de alimentos deberán informar en sus envases los ingredientes que contienen, incluyendo todos sus aditivos y su información nutricional

• Prohíbe la comercialización de alimentos altos en grasa, sal y azúcar en los establecimientos de educación parvularia, básica y media

• Prohíbe la publicidad de estos alimentos y la entrega de regalos como gancho para la venta de alimentos destinados a los menores de 14 años

La experiencia chilena no ha sido fácil para la salud pública. Los proponentes de la ley fueron llamados fanáticos, totalitarios, antichilenos, antinegocios. La poderosa industria chilena, aliada con los medios de comunicación nacional, trató de que el debate no llegue al público general pero este, al igual que el público peruano ahora, en su mayoría veía la protección de la salud de sus hijos como positiva.

En la actualidad, los chilenos están en pleno proceso de reglamentar la ley y de acuerdo a recientes declaraciones del ministro de salud, el gobierno ha extendido el plazo de aplicación de la ley en seis meses y la ley deberá entrar en pleno efecto el 1 de enero del próximo año. El proceso no es fácil, cada día que pasa, la industria pone mas obstáculos para una buena reglamentación. Pero se coincide en que una vez implementada la ley, los únicos ganadores serán los niños chilenos.

Y volvemos al Perú…

El proyecto de ley peruano tiene cinco partes fundamentales (ninguna prohíbe nada ni amenaza la deliciosa comida nacional):

• Promover la educación nutricional en los centros educativos del país.

• Crear un sistema de recojo y análisis de datos para ver como evolucionan en el futuro los índices de nutrición y obesidad en los niños peruanos (le han puesto el nombre de “Observatorio de Nutrición y de Estudio del Sobrepeso y Obesidad”)

• Hacer que en los kioscos escolares solo se vendan productos saludables.

• Promover el deporte y la actividad física en las escuelas.

• Regular la publicidad de alimentos y bebidas no saludables, impidiendo el engaño y el aprovechamiento de poblaciones vulnerables.

Al igual que en Chile, los proponentes de este proyecto de ley están siendo llamados fanáticos, totalitarios, antiperuanos y antinegocios. La poderosa industria peruana, aliada con los medios de comunicación, trata de que el público reciba una versión sesgada de la información. Pero estamos convencidos, y sino vea los comentarios favorables de esta y esta otra nota publicadas en este diario, que la gran mayoría de peruanos ve en la ley un esfuerzo positivo para la protección de la salud de sus hijos.

A propósito, ¿dónde están las ubicuas encuestadoras que le “toman el pulso” en todo al público peruano?. Estoy seguro que si hacen las preguntas correctas (porque todo depende cómo se pregunta), más del 90% de los peruanos apoyaría una ley de protección de la salud de los niños y adolescentes. ¿Será por temor a mostrar esas opiniones que las famosas encuestadoras están tan silenciosas?

En resumen, la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes, aprobada por el Congreso del Perú y que está lista a ser firmada o vetada por el presidente Ollanta Humala, no es totalitaria, no prohíbe nada y está a tono con leyes similares aprobadas en otros países, entre ellos nuestros queridos vecinos chilenos. Esta es la ley norteamericana que entrará en vigor el 2016, si usted quiere revisarla.

¿Qué hará el presidente Humala?

¿A qué lado cree que se incline su balanza, al de la salud pública o al de la industria? ¿Al lado de un futuro más brillante para los niños y adolescentes o al del espejismo del desarrollo económico del presente sin consideración por el futuro de la salud y el desarrollo de los peruanos?

Si el apoyo incondicional del presidente Humala a la lucha contra el cáncer a través del Plan Esperanza es una señal, estoy seguro de que el presidente Humala será consecuente con sus ideas y firmará la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes.

Ya después vendrá, al igual que en Chile, la lucha por la reglamentación de la ley, pero, a diferencia de lo que hizo el presidente Piñera cuando vetó la ley en el 2011, esperamos que el presidente Humala no ponga una piedra en el camino y retrase con eso el desarrollo integral al que tiene derecho la niñez peruana.